La izquierda sindical planta cara a Renzi en las calles de Roma

El primer ministro pone distancia con las protestas y se reúne con la élite económica en la ciudad de Florencia

El mayor sindicato de Italia reunió a decenas de miles de personas ayer en Roma.
El mayor sindicato de Italia reunió a decenas de miles de personas ayer en Roma.

roma / corresponsal

La auténtica oposición política al primer ministro Matteo Renzi la mostró ayer el mayor sindicato de Italia, la CGIL, que se lanzó a la calle en Roma para protestar por las medidas económicas y sociales previstas en los presupuestos generales presentados por el Gobierno para el año próximo. Susanna Camusso, la secretaria de la CGIL, consiguió reunir a decenas de miles de personas, un millón según la organización, entre las que se encontraban destacados miembros del ala izquierda del Partido Democrático que desertaron de la convención que en Florencia organizaba en este mismo fin de semana el propio Renzi bajo el nombre de «Leopolda», como la antigua estación de tren en la que se celebra la reunión desde 2010. Ninguno de ellos quiso hablar de escisión, pero todos insistieron en la necesidad de cambiar la línea política de un partido en el que dicen que aún creen.

Los 300 kilómetros que separaron la manifestación de Roma y la convención de Florencia parecían muchos más viendo las imágenes de las banderas rojas de trabajadores y desocupados frente a las mesas redondas en las que se reunían los miembros de la élite económico-financiera. Se ponían en evidencia dos países enfrentados por unas reformas que el Gobierno presenta como necesarias frente a quienes piensan que se trata tan solo de recortar los derechos de los trabajadores.

En Florencia Matteo Renzi se rodeó de sus ministros y de un PD que hoy controla desde la secretaría del partido. Allí también estaban destacados empresarios y representantes de la sociedad civil. «Leopolda» no es un congreso de partido sino el intento de Renzi y de la nueva clase dirigente que lo apoya, de exponer ideas y ofrecer soluciones, pero sobre todo es el lugar ideal para afianzarse en el poder. Si en las ediciones anteriores el entonces alcalde de Florencia se servía de esta reunión para lanzar sus ideas, ahora, que representa a un Gobierno, la usa para llevarlas a cabo.

Aunque no estaba en el programa, al final ha sido Renzi quien ha dirigido las mesas redondas mientras intervenía desde un palco que recordaba al garaje en el que Steve Jobs creó su primer ordenador. Advirtió que no hay marcha atrás para las reformas que propone ya que «ha terminado el tiempo en que una manifestación podía bloquear al Gobierno y al país».

Renzi también dio algunas pistas sobre su futuro. Anunció que su intención es permanecer en el cargo dos mandatos como máximo, hasta el 2023.

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