Ponen fin a la búsqueda de supervivientes en la aldea afgana sepultada por montañas de lodo y el gobernador confirma más de 2.000 muertos
04 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Los equipos de rescate en Afganistán perdieron ayer toda esperanza de encontrar supervivientes del corrimiento de tierras que sepultó el viernes la aldea de Ab-e-Barik, situada en la remota provincia de Badajsán, en uno de los peores desastres naturales del país asiático, en el que se da por muertas a más de 2.000 personas. Las autoridades anunciaron el fin de las operaciones de búsqueda y sentenciaron que Ab-e-Barik se ha convertido en una gran fosa común.
Los equipos dejaron de cavar a media tarde entre las montañas de lodo y piedras en que se ha convertido la zona afectada, después de horas de trabajos con escasos medios. «No podemos continuar las operaciones de búsqueda porque las viviendas están enterradas bajo metros de tierra», explicó a AFP Shah Wali Adeeb, gobernador de la provincia de Badajsán.
«Perdí a mi hermana, mi casa quedó parcialmente destruida. Se volvió casi imposible sacar a las víctimas de los escombros. La gente decidió rezar y convertir este lugar en un cementerio», dijo Noor Mohamad, de 45 años, vecina de Ab-e-Barik, situada en el distrito de Argo y donde vivían varios centenares de familias. «Debido a la magnitud del alud, es imposible buscar cuerpos sin maquinaria sofisticada», había indicado poco antes el responsable de la Policía en Badajsán, Abdul Qadeer Sayad.
Esa precariedad de medios impedirá conocer el número exacto de víctimas mortales causadas por el siniestro al menos hasta dentro de varias semanas, pero las autoridades de la región dan por seguro que finalmente superará los dos millares. El gobernador afirmó a Efe que «más de 2.000 personas han muerto» por el desastre, y que las autoridades han creado «una comisión para identificar a las víctimas». Sin embargo, el vicegobernador, Mohamad Bedar, dijo que el total de víctimas «no superará los 500 muertos».
Recuperados 300 cuerpos
El gobernador Adeeb advirtió de que uno de los problemas para la identificación de las víctimas de sexo femenino es que «en la cultura afgana las familias no registran el nombre de las mujeres, por lo que conocemos el apellido pero no el nombre de muchas». Añadió que se han recuperado 300 cuerpos, pero apuntó que «quedan muchísimos sepultados». Dos helicópteros partieron de Kabul para colaborar en las labores de rescate, que se han desarrollado con palas y «no han tenido mucho éxito debido a que los utensilios que tenemos no sirven de mucho en este caso», reconoció el funcionario. «Algunas casas están a 30 metros de profundidad», explicó.
En unas declaraciones a la agencia local AIP, Shah Walliulah Adeeb había advertido con anterioridad que sin ayuda exterior sería imposible rescatar a las víctimas, ante la cantidad de tierra que cubre el lugar donde se produjo la catástrofe.
El peligro de nuevas avalanchas también frenó los esfuerzos de los socorristas. «Un equipo de intervención ha constatado que las laderas de una colina vecina se estaban agrietando», lo que anticipa otro posible alud, dijo a AFP Sayed Abdulá Homayun Dehqan, director local de la agencia afgana de gestión de situaciones de crisis.