Ola de palizas a cacos en Argentina

agustín bottinelli BUENOS AIRES / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Catorce rateros fueron apaleados, algunos hasta morir, por paisanos

03 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La sociedad argentina, cansada de la falta de seguridad, parece decidida a tomarse la justicia por su mano y actuar como Fuenteovejuna. La delincuencia se ha convertido en un flagelo que crece día a día. Y cada vez se torna más violenta. Los ladronzuelos se gradúan como asesinos por un par de zapatillas, un móvil o una bicicleta.

«Estamos hartos. Nos roban todos los días y nadie hace nada. La policía llega tarde y, si detienen a los ladrones, a las pocas horas salen libres porque la Justicia tampoco hace nada». Son palabras de Delia, una vecina del barrio bonaerense de Palermo, que se pudieron oír el lunes en todos los noticiarios.

Minutos antes un grupo de vecinos suyos había apaleado a un joven que acababa de arrebatarle la cartera a una mujer. De no ser por la intervención del portero de un edificio, el ratero podría haber muerto a golpes y patadas. Los testigos del intento de linchamiento decían que la gente se turnaba para pegarle con furia tras derribarlo en la acera.

En Rosario otro joven de 18 años, David Moreyra, fallecía el día anterior en el hospital por los golpes que le propinaron los vecinos que lo sorprendieron a él y a su cómplice, que consiguió escapar, robándole el bolso a una mujer. Desde este fin de semana se constataron otras doce palizas. En algún caso, como el de Óscar Bonaldi, de 22 años, el agredido fue confundido con el verdadero ladrón.

Rechazo del Gobierno

Los vecinos colgaron carteles para avisar a los delincuentes que serán enjuiciados «por el pueblo por no contar con seguridad municipal». Algunos sociólogos advierten sobre este vacío de poder que denuncia el cartel y creen que con esos golpes y patadas que descargan los ciudadanos desahogan su furia por la inseguridad, pero también por la inflación, la invasión de los narcos, la corrupción de altos cargos que salen inmunes de los procesos judiciales y la complicidad policial con el delito.

La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, insistió en que el Gobierno busca «evitar el enfrentamiento entre argentinos». «Cuanto mayor es el grado de exclusión, mayor violencia genera», escribió en Twitter. Desde el Gobierno, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, intentó minimizar el fenómeno: «Un conjunto de vecinos no hace a la sociedad argentina».

El jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, dijo ayer que las palizas de vecinos a ladrones «se explican por la desesperación, porque no hay respuesta de las autoridades» y que con estos la sociedad retrocede. Argentina «se está yendo de madre», dijo tras criticar la inacción de la Justicia.