Rusia ya nota las sanciones de EE. UU.

Clientes de Visa y Mastercard no pueden usar las tarjetas

La Voz

Aunque Putin y sus colaboradores más estrechos las han tomado a chanza dando a entender que son inocuas, lo cierto es que las nuevas sanciones impuestas por Washington a Moscú empezaron a hacerse sentir ayer en Rusia, cuando no pocos clientes de Visa y Mastercard se vieron privados del uso de sus tarjetas.

EE. UU. anunció el lunes una primera tanda de represalias contra once altos funcionarios que no tuvo un impacto especial en la economía de Rusia. Pero la segunda ronda, anunciada anteayer, sí que está empezando a notarse. Según AFP, los clientes de varios bancos rusos se han encontrado con la desagradable sorpresa de que no podían utilizar sus tarjetas Visa o Mastercard para hacer compras o retirar dinero en efectivo en las sucursales de otras entidades. El motivo es que las dos multinacionales estadounidenses cesaron de inmediato sus servicios de pago a los clientes de esos bancos.

La primera entidad afectada es el banco Rossiya, controlado por Yuri Kovalchuk, quien está considerado por Washington como «el banquero personal de la élite rusa» y también objeto de sanciones a título personal. La entidad cuenta entre sus clientes 470.000 particulares y 24.000 empresas. Putin anunció rápidamente que las autoridades ayudarán a los clientes de este banco en el que, según prometió, él mismo abrirá una cuenta el lunes.

También se están viendo afectados por las sanciones otros bancos como SMP e Investkapitalbank, controlados por los hermanos Arkadi y Boris Rotenberg, amigos de Putin e igualmente sometidos a título personal a las represalias. Otro banco afectado es Sobinbank, filial al 100% de Rossiya.

Para Mijail Kuzmin, analista en Investcafe, si bien el número de personas afectadas es reducido teniendo en cuenta el número de ahorradores, es innegable que «se ha deteriorado la situación». Las sanciones «no afectan al sector empresarial ruso en su totalidad», señala Evgueni Nadorshin, economista en AFK Sistema, pero la perjudicada «es gente importante y esto puede afectar sus activos en el extranjero» y «reflejarse en sus negocios en el exterior».

Según Nadorshin, «si las sanciones limitan las posibilidades de pago a agentes extranjeros, será muy grave. La mayoría de empresas rusas que hacen negocios con socios extranjeros efectúan sus pagos en dólares y tienen cuentas en EE.UU.».

Tras las segundas sanciones de Obama, Standard and Poor?s y Fitch anunciaron la degradación de la perspectiva de la nota rusa de «estable» a «negativa». Esto significa que ambas agencias podrían rebajar a medio plazo la calificación de la deuda rusa, lo que encarecería la financiación de Moscú y llevaría a algunos inversores a alejarse de sus títulos, una mala noticia para una economía que está creciendo poco.

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