Grecia asumió ayer la presidencia de turno de la UE con la esperanza de que le ayude a superar la crisis financiera más grave desde la Segunda Guerra Mundial. Durante el primer semestre del año, que en realidad será menos tiempo porque el periodo coincide con las elecciones europeas en mayo, se dará la circunstancia de que un país intervenido tiene en sus manos la agenda de la Unión.
El jefe del Gobierno griego, Andonis Samarás, necesita urgentemente un éxito en Europa para detener la pérdida de popularidad. Las encuestas muestran que la coalición de conservadores y socialistas no obtendría ya la mayoría de celebrarse nuevas elecciones. La alianza de la izquierda radical Syriza es el partido que cuenta con mayor respaldo entre la población mientras los neonazis de Amanecer Dorado amenazan con convertirse en la tercera fuerza pese a los varapalos judiciales que han sufrido.
El inicio efectivo de la presidencia tendrá lugar el próximo día 8 con la reunión en Atenas de los 28 comisarios europeos. Samarás acudirá a Estrasburgo el día 16 para presentar ante el Parlamento europeo las prioridades de su presidencia: crecimiento e inmigración ilegal.