Guerra abierta entre Erdogan y el poder judicial de Turquía

Las protestas regresan a las calles y otros tres diputados dejan el partido

Los antidisturbios lanzaron gases lacrimógenos para impedir la concentración en Estambul.
Los antidisturbios lanzaron gases lacrimógenos para impedir la concentración en Estambul.

Redacción / La Voz

La mayor crisis que afronta desde su llegada al poder en el 2002 está poniendo al borde del paroxismo a Recep Tayip Erdogan, que ayer dio por abierta la guerra entre su Gobierno y el poder judicial, en medio de la represión contra los manifestantes que piden su cabeza y que hace temer el resurgimiento de la revuelta popular del pasado junio.

El primer ministro turco arremetió ayer contra el Consejo del Poder Judicial turco, después de que este bloqueara un decreto del Gobierno que obliga a fiscales y policías a informar a sus superiores de sus investigaciones y arrestos, emitido a raíz del escándalo de corrupción urbanística y financiera que apunta directamente hacia Erdogan.

El jefe de Gobierno acusó al Consejo de ser «una vergüenza» y de haber «cometido un crimen», durante un mitin en la ciudad de Sakarya. Altos cargos del poder judicial y la policía son seguidores de su ahora enemigo Fethulá Gülen, el predicador exiliado en EE.UU. al que acusa de estar detrás de las investigaciones de corrupción.

Nuevas dimisiones

Las disensiones en las filas del gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP) comienza a ser cada vez más visibles y en diez días ha perdido a seis diputados, aunque la mayoría absoluta que tiene en el Parlamento no está en peligro. Tres legisladores, entre ellos un exministro, han dimitido tras pronunciarse a favor de la independencia de la Justicia. El exministro de Cultura, Ertugrul Günay y los diputados Haluk Özdalga y Erdal Kalkan se adelantaron así al proceso de expulsión que había abierto contra ellos el AKP, bajo la acusación de dañar al Gobierno y al partido con sus declaraciones.

Günay acusó a su ya expartido de «arrogancia» y Özdalga pidió al presidente turco, Abdulá Gül, que mediará en el escándalo de corrupción, que se salda por ahora con la dimisión de tres ministros y una remodelación de casi la mitad del Gabinete. Kalkan anunció su salida voluntaria del partido a través de Twitter y escribió: «Nuestro pueblo no es estúpido».

El miércoles ya había devuelto su acta de diputado uno de los cofundadores del AKP, el exministro de Interior Idris Naim Sahin, y en semanas anteriores otros dos diputados dimitieron en protesta por la guerra declarada contra el movimiento Hizmet, de Fethulá Gülen.

Las escenas de represión policial en las calles, igual que las consignas que repiten los manifestantes, recuerdan a las protestas sociales que estallaron el verano en el parque Gezi el pasado junio. La policía empleó ayer cañones de aguas, gas lacrimógeno y pelotas de goma para impedir que los manifestantes de Estambul protestaran cerca de la plaza Taksim.

Erdogan ha puesto al frente de Interior a Efkan Ala, defensor de la mano dura contra las protestas, después de lanzar una caza de brujas entre los altos mandos de la policía, al reprocharles no haber avisado al Gobierno de las redadas anticorrupción.

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