Arabia Saudí se aleja de EE.UU.

Riad no cooperará más con Washington en el conflicto sirio y su jefe de inteligencia anuncia un «gran cambio» en las relaciones con su aliado


Redacción / La Voz

Arabia Saudí está furiosa por el ninguneo al que cree está siendo sometida por Estados Unidos y ha optado por alejarse de su tradicional amigo. El río de afrentas se inició con las decisiones estadounidenses durante la primavera árabe, como apoyar la caída de Hosni Mubarak, uno de sus aliados claves, y no respaldar la represión saudí de la revuelta en Baréin. Continuó con la inacción de Washington en el conflicto sirio y la condena del golpe militar en Egipto, y terminó por desbordarse con el acercamiento de la Administración Obama a su gran satán y el que le disputa la hegemonía en Oriente Medio: el régimen chií de Irán. Una traición que el reino suní no parece dispuesto a perdonar.

El jefe de la Inteligencia saudí, el príncipe Bandar bin Sultán, dijo que Riad dará un «gran cambio» a la relación con EE.UU., en protesta por su falta de actuación en la guerra en Siria y su acercamiento a Teherán, según aseguró ayer a Reuters una fuente cercana al poder saudí. «El príncipe anunció hace unos días a diplomáticos europeos que planea limitar la interacción con EE.UU.», sostuvo.

La fuente saudí se negó a dar más detalles, pero sugirió que el cambio de relaciones entre la superpotencia energética y el país donde reposan la mayor parte de sus millonarios activos financieros (690.000 millones de dólares, gran parte en bonos del Tesoro) tendrían amplias consecuencias, incluida la compra de armas y la venta de petróleo. «Todas las opciones están sobre la mesa», afirmó.

Lo que dio por hecho es que Riad ha puesto fin a la cooperación con su aliado en la guerra siria. La información que se coló ayer en la reunión en Londres de los Amigos de Siria y desbarató los esfuerzos de Occidente y Rusia por salvar la conferencia de paz de Ginebra de noviembre, a la que se niega a ir la dividida oposición siria.

El papel en Siria

El reino saudí se ha convertido en el principal patrocinador de la oposición que lucha por derrocar a Bachar al Asad. Son precisamente los insurgentes armados y financiados por Riad los que rechazan participar en la conferencia de paz, que solo quieren hablar de la salida inmediata de Al Asad del poder. Los Amigos de Siria solo se comprometieron ayer a que el presidente sirio no desempeñará un papel en el futuro de Siria.

Hace cuatro días, y dejando a un lado su habitual diplomacia de bajo perfil, Arabia Saudí escenificó su enfado al renunciar a ocupar por primera vez uno de los asientos no permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU, después de años haciendo campaña para conseguirlo. Justificó su decisión aludiendo al «doble rasero» de la ONU a la hora de enfrentar conflictos, y citó a Siria y Palestina, y la incapacidad de lograr un Oriente Medio libre de armas de destrucción masiva, en referencia a Irán y Israel.

A la Administración Obama solo le queda buscar aplacar los ánimos. El secretario de Estado, John Kerry, intentó rebajar las tensiones en un almuerzo el lunes con su homologo saudí, el príncipe Saud al Faisal, en la residencia privada este tiene en París, y ayer negó ante la prensa reunida en Londres que las relaciones ente ambos países estén en crisis.

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