El SPD pactará con Merkel si acepta el salario mínimo

úrsula moreno BERLÍN / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Gabriel al lado de una estatua de Willy Brandt.
Gabriel al lado de una estatua de Willy Brandt. Tobias Schwarz< / span> reuters< / span>

Las bases aprueban una plataforma de diez puntos de la que se cae la subida de impuestos a los más ricos

21 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

La gran coalición está dejando de ser una pesadilla para los socialdemócratas alemanes, que poco a poco parecen acostumbrarse a la idea de volver al Gobierno, aunque sea bajo la batuta de Angela Merkel. Ayer las bases daban luz verde por amplia mayoría a las negociaciones con los democristianos y socialcristianos de CDU y CSU. De los 229 delegados reunidos en la Willy-Brandt Haus de Berlín, solo 31 votaron en contra y dos se abstuvieron.

Antes de Navidad Alemania tendrá un nuevo Gobierno, aseguraba el jefe de los socialdemócratas, Sigmar Gabriel. Hoja de ruta, sin embargo, no hay. «Claro que puede ocurrir que haya diferencias insalvables que conduzcan la gran coalición al fracaso», explicaba Gabriel. Y es que lo duro comienza ahora, y se sentenciará cuando los más de 470.000 afiliados del partido más grande de Alemania, que quedó segundo en los comicios, refrende o rechace el pacto.

La cúpula del partido presentó una lista con diez demandas de cara a las negociaciones, que fue aprobada con ligeras modificaciones. La principal reivindicación es el salario mínimo interprofesional de 8,5 euros la hora; fuera de la lista queda la subida de impuestos para los ingresos más altos que reclamaron durante la campaña. Para el ala más izquierdista dentro del partido, el catálogo se queda corto.

No obstante, la mayoría aprobó el orden de prioridades: salario mínimo, lucha contra el trabajo precario, equiparación de jubilaciones en este y oeste de Alemania, así como de sexos y orientación sexual, doble nacionalidad (hasta el momento hay que renunciar a una de las dos a partir de los 18 años), y mejor regulación de los mercados financieros, entre otras.

La canciller advertía este fin de semana sobre el riesgo de que se destruya empleo en el este de Alemania en caso de implantar el salario mínimo, advertencia que secundaban los principales institutos económicos alemanes. Pero el salario mínimo por ley sigue siendo la principal reivindicación socialdemócrata y ni siquiera Horst Seehofer parece dispuesto a arrebatársela y hacer peligrar las negociaciones.

Alivio también entre conservadores después del sí de los delegados socialdemócratas. En palabras de Volker Kauder, el secretario general, «es una buena situación de partida». Preguntado sobre si Wolfgang Schäuble continuará al frente del disputado Ministerio de Finanzas, aseguraba que sí.

Para Sigmar Gabriel, el líder del SPD, la victoria de ayer es una voto de confianza. Hace unos meses denostado, ahora y desde que Peer Steinbrück, el candidato a la cancillería, ha asumido el papel de chivo expiatorio y ha pasado a un segundo plano, la popularidad del que bien podría convertirse en próximo ministro de Trabajo en Alemania no ha dejado de aumentar.