Merkel y el SPD ponen los cimientos de la gran coalición

Úrsula Moreno BERLÍN / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Comenzarán a negociar el miércoles y pueden demorarse hasta Navidades

18 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

A la tercera fue la vencida. Después de tres rondas de conversaciones, Angela Merkel, su socio bávaro Horst Seehofer y el socialdemócrata Sigmar Gabriel dieron luz verde ayer a negociar un Gobierno de coalición. La chaqueta roja de la canciller parecía presagiar que los astros se iban a aliar a favor de una gran coalición. Sería la tercera en la historia de Alemania. Y, sin embargo, el acuerdo solo es un paso más en un tortuoso camino, sobre todo para el Partido Socialdemócrata (SPD), que el domingo tiene que someter a la decisión a la votación de sus delegados en un minicongreso que celebrará en Berlín.

No obstante, el hecho de que el SPD lo rubricara de forma «unánime«, como recalcó Gabriel, indica que incluso la crítica Hannelore Kraft, la primera ministra de Renania del Norte-Westfalia, fumó la pipa de la paz con los socialcristianos. Alexánder Dobrindt, el secretario general de la CSU bávara, parecía también al término de la reunión de ayer (que duró menos de tres horas) aliviado sobre el compromiso después de que el lunes la jefa renana y él se hubieran entregado a duros rifirrafes dialécticos. Ayer todos hablaban de «confianza mutua» y de «puntos de consenso».

Sorprendentemente la CSU de Seehofer habría accedido a un salario mínimo interprofesional de 8,5 euros la hora, siempre y cuando se contemplen excepciones. Y el SPD habría renunciado a una subida impositiva para los ingresos más altos con la que financiar infraestructuras municipales y educación así como guarderías. Pero no son los únicos puntos en disputa.

Hace casi un mes que los alemanes acudieron a las urnas y le dieron al bloque conservador de Merkel casi la mayoría absoluta. Sin embargo, no fue suficiente y desde entonces la canciller busca socio de coalición. El miércoles próximo comienzan las negociaciones de verdad. «Creemos que podemos encontrar una base común», dijo con cautela ayer el líder socialdemócrata. Para su partido la gran coalición es una píldora amarga que tragar. No pueden negarse a asumir responsabilidad de gobierno cuando el 66 % de los alemanes quiere una gran coalición, pero todavía no se han recuperado de la última experiencia en el poder con Merkel. En el 2009 el SPD cosechó después de cuatro años de gran coalición el peor resultado de su historia en las urnas, apenas un 23 %.

Para Merkel, una gran coalición es la opción más cómoda y la única que le queda después de que los Verdes dijeran que no. Le permitirá contar con una amplia mayoría en ambas cámaras. Pero hasta que llegue el momento de firmar un pacto queda un largo camino por andar, que podría demorar hasta Navidad.