De Yellowstone a la NASA


«Lamentamos las molestias». Miles de carteles con este lema cuelgan desde ayer en oficinas y espacios públicos a causa de la parálisis financiera. Como dijo Obama, no hay que olvidar que el Gobierno es el mayor empleador de EE.UU. y si se queda sin dinero y debe enviar a una gran parte de sus trabajadores a casa, eso se nota. Y donde más en la capital. Allí trabajan miles de funcionarios que desde ayer están temporalmente en el paro y que solo volverán a trabajar, y a cobrar, cuando el Gobierno reabra. Parques nacionales como el de Yellowstone, museos federales como los 19 Smithsonian o monumentos como la estatua de la Libertad colgaron ayer el cartel de cierre.

Ni la NASA se salva del cierre y ayer envió a casa al 97 % de sus empleados, desde astronautas hasta técnicos. Los únicos que permanecen en sus puestos son los encargados de mantener en sus órbitas la Estación Espacial Internacional y los satélites, aunque nadie recogerá los datos enviados.

Y a sus casas se han ido también el 94 % de los 1.701 trabajadores de la Casa Blanca pero esta vez, a diferencia de lo que ocurrió en el cierre precedente, los becarios no los sustituirán. En aquella ocasión, una becaria, Monica Lewinsky, además de trabajar para paliar la falta de funcionarios estuvo a punto de costarle la presidencia a Bill Clinton por un escándalo sexual. Los únicos que se salvan son los militares. Obama garantizó por ley los fondos para sostener a las Fuerzas Armadas, de modo de que los soldados no se vean afectados.

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