Elecciones en Alemania: Merkel hace historia

La CDU ha conseguido el 41,5 % de los votos, lo que se traduce en 296 diputados, tres menos de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. Con este resultado, Merkel tendrá que gobernar en solitario o coaligarse

Merkel viñeta

berlín / corresponsal

Angela Merkel nunca había sonreído así ante las cámaras. Ayer tenía demasiados motivos para dejar que triunfara la prudencia. Su partido cosechó el mejor resultado en 20 años, rozando la mayoría absoluta. Según los primeros resultados oficiales, basados en el final del escrutinio en las 299 circunscripciones electorales, la CDU ha conseguido el 41,5 por ciento de los votos, lo que se traduce en 296 diputados, tres menos de los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta. Este resultado obligará a Merkel a gobernar en minoría o a coaligarse.

De esta forma, la primera canciller de Alemania sigue los pasos de Konrad Adenauer y Helmut Kohl y se prepara para su tercer mandato, un «mandato fuerte», como había pedido. El estilo de gobierno de Merkel, casi presidencial, ha convencido a la mayoría de los electores, que parecen empatizar con esta mujer «normal», que inspira confianza. Es la «madre de la nación», que hace bien su trabajo y sabe integrar a votantes de todos los partidos a tenor de las pérdidas registradas por casi todas las demás formaciones. No obstante, dijo no querer «especular» y esperar a conocer los resultados definitivos, ya que sin mayoría absoluta tendrá que buscar socio de coalición. Merkel agradeció el triunfo a sus directos colaboradores, pero también a su marido, Joachim Sauer, rara vez presente en eventos públicos.

Su socio de coalición, el partido liberal FDP, también vivía un día histórico, pero de descalabro. Con un 4,7 % de los sufragios no lograban el 5 % necesario para entrar en el Bundestag, es decir, desaparece del mapa político por primera vez en 65 años. El partido bisagra por excelencia en Alemania, que siempre lograba entrar en el Parlamento aunque fuera por poco, ha vivido tres debacles en una semana: el domingo pasado se quedó fuera del Parlamento bávaro, y hoy doble revés: no entra en el Land de Hesse, donde también se celebraban comicios, y tampoco -y esto es más grave- en el Parlamento federal. El jefe del partido, Philipp Rössler, y el candidato a canciller, Rainer Bründerle, anunciaron que asumirá las consecuencias.

Anoche todavía no estaba claro si Alternativa para Alemania (AfD) lograba entrar en la Cámara o no, con un 4,8 % de los sufragios. De conseguirlo, acabarían con una posible mayoría absoluta de Merkel. En cualquier caso, la irrupción de un partido euroescéptico en Alemania parecía una crónica anunciada. Una formación que en pocos meses ha logrado atraer a los votantes descontentos con la política europea de Merkel y de los partidos tradicionales que en su mayoría, exceptuando La Izquierda, han rubricado todas sus políticas europeas en el Bundestag.

Esta campaña plana, que se seguía con más interés fuera que dentro de Alemania, termina con un final de infarto. Hoy se verá si Merkel tiene que hacer o no las pertinentes llamadas telefónicas. Si no se confirma la mayoría absoluta, es muy probable que llame a Peer Steinbrück, su opositor socialdemócrata, para ofrecerle pactar una gran coalición como la que gobernó Alemania entre el 2005 y el 2009. «Ahora la pelota está en el tejado de Merkel», dijo ayer Steinbrück en la sede del SPD en un discurso que rezumaba una cierta amargura. «No es cierto que esta campaña haya estado ausente de contenidos, los socialdemócratas los hemos defendido», explicaba a sus seguidores, que aplaudían una y otra vez al candidato que no ha conseguido levantar al enfermo socialdemócrata, que apenas mejoró 2 puntos porcentuales con respecto al 2009, hasta un 25,6 %, pero que lo ha intentado.

Los Verdes tampoco tenían nada que celebrar. El partido que hace año y medio amenazaba con desplazar a los socialdemócratas como grupo más fuerte de la oposición cayó también más de dos puntos, y se quedó en un 8,4 %, según cifras provisionales. Su fallida campaña electoral, que apostó por una reforma impositiva, y no por sus temas clásicos, como la ecología, sumado a las revelaciones de que Jürgen Trittin rubricó los programas electorales de colectivos pedófilos, desinflaron el sueño del ecopacifismo. Merkel, experta en fagocitar propuestas de la oposición, decidió en el 2011 el apagón nuclear progresivo, la principal reivindicación de esta formación.

Angela Merkel ha llegado a la cumbre del poder. Pero no todo va a ser un camino de rosas. Si tiene que gobernar con los socialdemócratas, lo hará de la mano de Sigmar Gabriel, el jefe del partido, ya que Steinbrück descartó trabajar de nuevo a sus órdenes. Pero Gabriel será un interlocutor más difícil de lo que lo fue el pausado y tranquilo Franz Müntefering hace ocho años. Steinbrück seguiría los pasos de Schröder y dejaría el protagonismo a otros en el Gabinete.

Además, a Merkel le espera un Bundesrat, la cámara de representación territorial, dominado por una mayoría rojiverde, que tumbará muchos de sus proyectos de ley. Pero todo esto llegará más adelante. Hoy por hoy es la reina de Alemania.

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