Un candidato de origen senegalés revoluciona la campaña alemana
14 sep 2013 . Actualizado a las 06:00 h.En Alemania viven casi cuatro millones de musulmanes, la mayoría turcos. No obstante, en el Parlamento federal apellidos como Özdemir siguen siendo la excepción de la regla. En las legislativas del próximo 22 de septiembre seis millones de potenciales electores tienen un pasado migratorio. Ahora bien, solo un 3% de los candidatos que optan a un escaño tiene raíces foráneas. No es de extrañar, pues, que el único candidato negro al Bundestag haya despertado el interés de los medios internacionales.
Karamba Diaby nació hace 52 años en Marsassum, una pequeña localidad del suroeste de Senegal. Llegó a mediados de los ochenta a la Alemania comunista con una beca para estudiar en la universidad. Treinta años más tarde, nacionalizado alemán, casado con una alemana, este doctor en Química ocupa el tercer lugar en la lista del PSD en Sajonia-Anhalt, además de ser candidato directo por la ciudad de Halle. Sus posibilidades de convertirse en el primer diputado de origen africano en el Bundestag son elevadas.
Su historia es un ejemplo de integración, decía Peer Steinbrück, el líder socialdemócrata que quiere desbancar a la canciller.Diaby es miembro del consejo municipal de su ciudad adoptiva, Halle. Aquí le conoce y admira todo el mundo porque defendió a los inquilinos de los pequeños jardines urbanos de los depredadores inmobiliarios. Con su tesis doctoral demostró que los suelos de aquellas parcelas no estaban contaminados. Sin embargo, no todo fue fácil para este senegalés que vivió en sus carnes el racismo de la Alemania socialista. Hoy día la extinta República Democrática Alemana es hogar de los extremos: Die Linke, los poscomunistas, cuentan con muchos seguidores, pero también los neonazis están en el parlamento de dos regiones germano-orientales.
Aunque no le gusta hablar de ello, Diaby fue pateado por neonazis a principios de los 90 y más tarde recibió amenazas de muerte. De ahí que, además del derecho a la educación, fomentar la integración sea una de sus principales motivaciones, si logra entrar en el Bundestag.
Adorno en las listas
Muy probablemente lo haga codo con codo con otra candidata, que también aspira a un mandato directo en estos comicios. Se trata de Cansel Kiziltepe, hija de inmigrantes turcos, que nació y creció en el barrio inmigrante de Kreuzberg. A sus 37 años es muy popular en esta zona de Berlín, en la que se vota tradicionalmente a la Izquierda o a los Verdes. Kiziltepe no ha crecido en un ambiente tan adverso como su colega senegalés. Pero tampoco lo tiene fácil en su barrio porque compite con Christian Ströbele, uno de las figuras más veteranas de los Verdes.
Precisamente este partido es el que más apellidos foráneos lleva en sus listas, seguidos del SPD y La Izquierda. Las estadísticas las cierra la CSU, los socialcristianos bávaros, donde no puede leerse ni un apellido extranjero. No obstante, solo cinco o seis candidatos tienen verdaderas posibilidades de conseguir escaño. Es el caso de Cem Özdemir, de los Verdes, Aydan Özoguz, del SPD, o el líder de los liberales, Philipp Rösler, de origen vietnamita que creció en el seno de una familia adoptiva en Alemania. El resto está solo para adornar las listas.
ELECCIONES EN ALEMANIA
Seis millones de electores alemanes tienen un pasado migratorio