Españolas que se abren paso en Berlín

Úrsula Moreno BERLÍN

INTERNACIONAL

Lara y Raquel recomiendan que se aprenda alemán antes de ir

03 ago 2013 . Actualizado a las 10:28 h.

No todo español que viene a Berlín lo hace huyendo de la crisis. Aunque la capital alemana se ha convertido en un hervidero de hispanoparlantes, hay quienes tomaron la decisión de mudarse a la capital de moda conscientes de las dificultades que encontrarían. Raquel Pérez, murciana de 37 años, se califica de «echada para adelante». En los últimos siete años, los que lleva en Alemania, montó una agencia de au pairs españolas y una de comunicación y relaciones públicas que conectan el mercado español y alemán. Llegó cuando no había crisis en España, pero sabe que, de haberse quedado en su país, «y sin el alemán que sé ahora, sería uno de esos tantísimos parados».

Lara Sánchez, madrileña de 39 años, apenas lleva dos años en Berlín, pero ya conoce la ciudad al dedillo. Montó un agencia de tours turísticos en español, «un sustento que me permite hacer lo que me gusta, conocer e investigar, escribir y enseñar a un tiempo». Está gestando su próximo tour sobre la resistencia no organizada contra los nazis, motivada por sus clientes: «Cuando les muestro lugares relacionados con el III Reich, me preguntan si todos los alemanes eran nazis», explica esta gallega de adopción. Pasó el invierno en A Coruña, donde vive su madrina. Ahora busca a esos héroes silenciosos que arriesgaron su pellejo para albergar judíos cuando no hace de extra en películas de Fatih Akim, un director de moda en Alemania.

Ambas son universitarias sobradamente preparadas, que optaron en la treintena por probar suerte en Alemania después de haberlo hecho en Gran Bretaña. Raquel está incluso casada con un alemán y pronto tendrá su segundo hijo. «Lo que más me gusta es la seriedad de los alemanes», algo que le facilita la búsqueda de familias para las au pairs. Después de cinco años en Glasgow y Londres, y diez en Madrid, Lara quiso «asumir el riesgo de cambiar totalmente de vida y es que España está invadida por la desesperanza».

Y ¿por qué Berlín? «En Berlín aprendí a ser feliz con menos», contesta, y añade: «Aquí me he desintoxicado un poco de España, donde hay que tener el último iPhone, he aprendido la lección básica para vivir de manera sostenible». ¿Qué mejor sitio para explicar todo esto que los Prinzessinengärten, un jardín itinerante en el centro, organizado por vecinos con materiales reciclados? Raquel dice que Alemania cambió desde que comenzó la crisis: «Antes nos trataban mejor, ahora nos ven como pobrecitos que han estado viviendo la vida y hay que soltarles un montón de millones».

Tienen claro que Berlín está saturado de jóvenes creativos. Por eso, ¿qué recomiendan a los que intenten una aventura como la suya? El idioma es fundamental, coinciden. «Quien venga a Berlín, que lo haga con algún plan laboral y el idioma trabajado», explica Lara. Un discurso similar al de Raquel: «Muchos creen que van a encontrar el oro y el moro, pero no es así. Hay que preparar algo el alemán antes de venir».

Tampoco ha sido un camino de rosas para ellas. La crisis en España se nota, y mucho. Ya sea la agencia de Raquel, que tiene menos clientes en España; ya sean los tours de Lara: «el turismo español bajó entre un 40-50 % respecto al año pasado». Pero marcharse de Berlín no está de momento entre sus planes.