Defensores y detractores de Mursi protestan en El Cairo

Decenas de miles de egipcios se manifiestan en las calles mientras esperan el anuncio del presidente sobre el futuro primer ministro interino


Decenas de miles de personas se manifestaron este domingo en defensa y en contra del derrocado presidente islamista egipcio Mohamed Mursi en El Cairo, mientras se espera el anuncio del presidente sobre el futuro primer ministro interino.

La mayoría de los seguidores de Mursi en la Hermandad Musulmana y en otros grupos islamistas se concentraron frente a una mezquita en Ciudad Naser, en el este de El Cairo, antes de dirigirse a la manifestación frente a la sede de la Guardia Republicana, donde creen que está retenido en custodia Mursi. Allí murieron varios manifestantes islamistas el viernes.

Portando fotografías de Mursi y banderas egipcias, gritaban consignas contra el artífice del derrocamiento de Mursi, el ministro de Defensa Abdel Fattah al Sissi.

Otros marcharon frente al Ministerio de Defensa o bloquearon el acceso al aeropuerto. Hasta la noche de hoy no se reportaron incidentes.

Líderes de la Hermandad Musulmana, a la que pertenece el derrocado presidente, anunciaron protestas indefinidas, hasta tanto Mursi sea restablecido en su cargo y calificaron su destitución de «golpe contra la legitimidad».

El movimiento Tamarud, que puso en marcha la campaña de recogida de firmas para derrocar a Mursi, realizó manifestaciones en la plaza Tahrir y frente al palacio presidencial Ittihadiya, hasta donde acudieron miles de personas «para respaldar la legitimidad popular».

«El pueblo derrocó al régimen», cantaban los manifestantes. «El Ejército egipcio es nuestro, Mursi no», añadieron.

Helicópteros sobrevolaron casi ininterrumpidamente el centro de El Cairo y a veces también pasaron sobre la plaza Tahrir aviones de combate de la Fuerza Aérea. Al igual que en días pasados, estas maniobras pretenden demostrar la unión de los militares con los opositores a Mursi.

También se llevaron a cabo manifestaciones en Alejandría, la segunda ciudad más grande de Egipto, en la provincia de Beheira y la sureña ciudad de Aswan, según medios locales.

Los enfrentamientos del viernes entre los defensores de Mursi y sus opositores con las fuerzas de seguridad desembocaron en la muerte de 36 personas. Además, más de un millar resultaron heridas, según cifras de los servicios médicos.

En tanto, prosigue la discusión por el nombramiento de un primer ministro interino.

El socialdemócrata Siad Bahaa El Din recibió la oferta de convertirse en el nuevo jefe de gobierno interino, después de que fracasara la propuesta de nombrar al premio Nobel de la Paz Mohamed El Baradei en el cargo, informó el diario estatal Al Ahram en su versión online.

El abogado especializado en economía le dijo al periódico que aún no hay una decisión oficial ni definitiva al respecto.

Un importante político del partido salafista Al Nur saludó que se le ofreciera el cargo al socialdemócrata. El Din es una personalidad liberal a la que «respetamos mucho», aseguró Bassam Al Sarka, según Al Ahram.

El partido Al Nur, la única fuerza islamista que apoyó la salida de Mursi, se opuso rotundamente al nombramiento de El Baradei.

En tanto, El Baradei justificó el derrocamiento de Mursi por parte del Ejército. «Esto no fue un golpe de Estado. Más de 20 millones de personas salieron a la calle porque no se podía seguir así. Si Mursi no caía habríamos terminado en un Estado fascista o se habría producido una guerra civil», dijo en una entrevista publicada hoy por el semanario alemán Der Spiegel.

El Baradei explicó así su apoyo a la acción del Ejército: «Fue una decisión dolorosa. Se dio fuera del marco legal. Pero no teníamos otra alternativa».

Ante la pregunta por la contradicción de un premio Nobel de la Paz que favorece la ruptura del orden Constitucional, el opositor se defendió diciendo que Mursi «fue elegido democráticamente, pero gobernaba de forma autocrática y contra el espíritu de la democracia».

«Asaltó la Justicia, asumió la tutela de los medios, recortó los derechos de las mujeres y las minorías religiosas. Abusó de su cargo para colocar a los miembros de su Hermandad Musulmana en los puestos claves. Pisoteó todos los valores universales y terminó de llevar el país a la ruina económica».

Asimismo, las autoridades egipcias continuaron tomando acciones judiciales contra líderes y aliados de la Hermandad Musulmana y emitieron órdenes de arresto contra dos líderes del grupo conservador.

El diario Al Ahram informó que Essam al-Erian y Mohamed al-Beltagy están siendo investigados por instigación al homicidio, tras las muertes de manifestantes cuando la sede central de la Hermandad Musulmana en un suburbio de El Cairo fue atacadala semana pasada.

Los fiscales también ordenaron 15 días de detención previo al juicio por instigación para el predicador Hazem Salah Abu Ismail, que está retenido desde el viernes bajo cargos de incitar el asesinato de manifestantes opositores.

En tanto, tres soldados fueron heridos hoy por disparos realizados por hombres armados en Al Arish, la principal ciudad del norte de Sinaí, indicaron testigos.

Previamente, presuntos extremistas islámicos volaron por los aires un gasoducto en la península egipcia del Sinaí, informan fuentes de seguridad locales. El fuego podía verse a una distancia de 50 kilómetros. La tubería transportaba gas a Jordania.

Ya en el pasado, grupos islamistas realizaron varias explosiones en gasoductos destinados a Jordania e Israel. Los ataques comenzaron con las protestas que en 2011 llevaron al derrocamiento del presidente Hosni Mubarak.

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