Pesadilla en la avenida Seymour de Cleveland

Victoria Toro NUEVA YORK / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Atlas

Durante los diez años de secuestro en Cleveland, una de las tres jóvenes tuvo una hija

08 may 2013 . Actualizado a las 20:37 h.

«La pesadilla ha terminado. Estas tres jóvenes nos han mostrado la definición extrema de supervivencia y perseverancia». Así explicaba ayer un emocionado Stephen Anthony, agente especial del FBI, el final del secuestro de Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight capturadas en la avenida de Seymour de Cleveland (Ohio) en el 2002, 2003 y 2004 y que fueron localizadas el lunes en una casa en esa misma calle.

La vivienda en la que al parecer permanecieron esos años es de un hispano, Ariel Castro, de 52 años, que fue detenido junto a sus hermanos Pedro y Onil, de 54 y 50 años.

El principio del fin de esta terrible historia comenzó cuando un vecino, Charles Ramsey, pasaba por delante de la casa de Castro comiendo una hamburguesa.

«Oí gritos de una chica que parecía que se estaba volviendo loca», contaba ayer. Ramsey, ahora convertido en héroe, se acercó a la puerta y le preguntó qué le pasaba. Ella le explicó que era Amanda Berry, que había desaparecido a unos centenares de metros de ese lugar el 21 de abril del 2003, un día antes de cumplir los 17 años, y que llevaba en la casa hacía «mucho tiempo». Tras pedirle ayuda para salir, Ramsey y otros vecinos rompieron la puerta. Salieron una mujer joven y una niña. «Nos dijo que era su hija», explicó Ramsey. La pequeña habría nacido durante el cautiverio.

Amanda Berry llamó a emergencias y poco después la policía encontró en la vivienda a otras dos mujeres, Gina DeJesús, que desapareció en el 2004 cuando iba al colegio, y Michelle Knigth, vista por última vez en el 2002 cuando tenía 20.

La policía y el FBI no dieron demasiados datos sobre ellas. Las tres mujeres pasaron la noche en el hospital y ayer fueron dadas de alta. Los agentes aseguraron que creen que han pasado todos esos años en la misma casa y que, al parecer, Ariel Castro las habría mantenido atadas. En una habitación colgaban cadenas del techo.

Varios embarazos

Al menos una de las jóvenes habría dicho que se quedó varias veces embarazada y perdió a los bebés tras ser golpeada.

Los vecinos de Castro se mostraban ayer consternados por no haberse dado cuenta de lo que ocurría. Estaban convencidos de que vivía solo.

«Entraba en su casa por la puerta trasera y solo salía por las noches», manifestó un vecino del barrio hispano de Cleveland. Añadió que «encendía muy pocas luces en el interior y siempre muy tenues».

Tampoco la policía vio nada extraño cuando en el 2004 visitó a Ariel Castro a raíz de un incidente en su trabajo. Era conductor del autobús escolar y «olvidó» a un niño dentro del vehículo cuando se fue a almorzar. Los agentes ya habían ido a su casa en el 2000 cuando denunció una pelea callejera.

Según las autoridades, tiene otras propiedades y los agentes tienen previsto registrarlas.

Las tres jóvenes, ahora de 32, 27 y 23 años, se han reencontrado con sus familias. «Nos reconoció a todos, sabía quién era mami, quién era papi», explicó feliz una de las tías de Gina. A la que ya no podrá ver Amanda es a su madre, que murió de un infarto en el 2006 convencida de que su hija seguía con vida. Pero cómo las mujeres fueron mantenidas encerradas estos años y por qué escaparon ahora y no antes, son algunos de los interrogantes por resolver.