¿Por quien tañen las campanas de Roma?


Es la primera vez desde la Constitución de 1947 en Italia que el presidente tiene que volver a serlo, y contra «su voluntad». Napolitano, con 87 años, y solo «por responsabilidad a la nación», repetirá otros siete años. La tarea que le espera al «último comunista» es más que ardua. Ya lo decía la Carta Magna: Italia es una república basada en el trabajo. Eso no le faltará a Napolitano. La difícil sustitución del Gobierno de Monti, que dimitió hace 4 meses, y, lo que es peor, la falta de una perspectiva clara de futuro lo traerán de cabeza. O se busca un «doble» de Monti, está pactado ya un Gobierno de coalición o convoca elecciones para salvar la situación de tablas que arrojaron los comicios. Y mientras, Berlusconi descorcha champán para pasar por las urnas, porque confía en los sondeos que dicen que su PdL se impondrá, sobre todo si no se cambia la ley electoral. El PD de Bersani se ha hecho el harakiri y, además de resurgir las facciones rivales y las ambiciones personales, en su horizonte ya se intuye un cisma. Sin duda, las campanas de Roma tañen a muerto por el centroizquierda.

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