Aplausos y abucheos para Thatcher

Un pomposo funeral que muchos británicos tachan de despilfarro

Por expreso deseo de Thatcher en el funeral participaron representantes de los tres ejércitos.
Por expreso deseo de Thatcher en el funeral participaron representantes de los tres ejércitos.

Londres / e. La voz

El féretro de Margaret Thatcher, cubierto con la bandera británica y sobre un carruaje de artillería tirado por seis caballos, ha recorrido las calles de Londres ante una multitud que se reunió para presenciar el último adiós a la dama de hierro. Más de 4.000 policías, 2.300 invitados, 700 militares y 180 músicos participaron en un funeral muy criticado por los casi 12 millones de euros que costará al contribuyente.

Pese a las optimistas palabras del primer ministro, David Cameron, que afirmó «todos somos thatcheristas», durante la marcha no solo se escucharon vítores por la fallecida, sino también abucheos. Un miembro del público arrojó incluso un objeto al féretro, aunque el gran despliegue policial evitó cualquier tipo de desorden. El atentado del lunes en Boston sirvió como pretexto para intensificar la seguridad.

En el Partido Conservador llevan días insistiendo en la necesidad de guardar luto por Thatcher, pero las manifestaciones de desaprobación han aflorado desde el minuto en que se conoció la noticia de su muerte.

«Es importante que alguien hable de los costes [del funeral]. ¿10 millones de libras tras recortar las prestaciones a los discapacitados? No me extraña que el público no lo entienda», dijo la laborista Diane Abbot, que también hizo referencia a una encuesta que apunta que el 60 % de los ciudadanos se oponen a pagar el evento de su bolsillo.

Londres, cuyo auge actual es en gran parte consecuencia de las reformas económicas de Thatcher, fue sin embargo una de las ciudades más respetuosas. En el norte de Inglaterra, la zona más golpeada por el thatcherismo, las sensaciones fueron diferentes y no fueron pocos los que descorcharon botellas de champán para despedir a la dirigente conservadora.

El gesto de mayor desprecio se vio en la ciudad norirlandesa de Derry, donde un ex miembro del INLA (grupo fundado por ex militantes del IRA) mostró una pancarta donde se podía leer: «Arde en el infierno Maggie, y saluda Airey». Airey Neave fue un político conservador y colega de Thatcher que murió por una ataque con bomba de manos del INLA en 1979.

Entre los miles de invitados al funeral se encontraban varios ex primer ministros británicos, amigos y familia de la fallecida, la reina Isabel II, miembros del partido republicano estadounidense, y representantes de 170 países, entre ellos el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, y Esperanza Aguirre, que asistió en calidad de Dama Comendadora de la Orden del Imperio Británico, título que comparte con Plácido Domingo.

«Maggie» se va a lo grande pero su legado es agridulce. Salvadora para unos y destructora para otros, nadie parece capaz de mirarla con objetividad, muestra de que sus logros políticos fueron tan sonados como sus fracasos.

12 millones ?

Coste a los británicos

Ha provocado malestar en varios sectores, en un momento de reducción de gastos

4.700 agentes

Seguridad

De los agentes movilizados, 4.000 son policías y el resto, militares

2.300 invitados

Autoridades

La reina Isabel II y representantes de 170 países

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