El Parlamento búlgaro ratificó ayer la dimisión en bloque del Gobierno, con lo que se abre el proceso de formar un Ejecutivo interino que, casi con toda seguridad, fracasará y obligará a convocar elecciones anticipadas en el mes de abril. «Nos veremos dentro de dos meses, durante las elecciones que ganaremos, así son las reglas de la democracia», aseguró el ya ex primer ministro Boiko Borisov tras la sesión en la que se aceptó, con 209 votos a favor y cinco en contra, la dimisión que presentó el miércoles.
La renuncia llegó tras una oleada de protestas cuya causa inmediata está en los altos precios de la electricidad, pero que reflejan el malestar acumulado por las estrategias de austeridad, el bajo poder adquisitivo y la ineficacia de la clase política en el país más pobre de la UE.
Consultas
El presidente Rosen Plevneliev abrirá hoy las consultas para intentar formar un Ejecutivo que dirija el país hasta la elecciones ordinarias previstas en junio, un proceso obligado por la Constitución pero que tiene nulas opciones de tener éxito, dada la negativa mostrada por las principales formaciones.
El conservador GERB, el partido de Borisov y principal fuerza política, ha insistido en que rechazará la oferta del jefe del Estado, una postura también anunciada por la oposición socialista y el partido de la minoría turca.
Tras tres intentos fallidos, el presidente puede disolver el Parlamento y designar un Ejecutivo de tecnócratas que prepare la celebración de elecciones en un plazo máximo de dos meses, por lo que se calcula que las elecciones tendrán lugar a finales de abril.
El propio Plevneliev reconoció ayer que es difícil evitar elecciones anticipadas, pero recordó la necesidad de mantener el orden constitucional. «Sé que el actual Parlamento ha agotado su popularidad, pero tenemos que actuar según las leyes. Insto a los partidos a no abandonar su responsabilidad», declaró.