Cameron enoja a la vieja guardia «tory»

El intento del primer ministro de modernizar el partido abre un cisma entre los conservadores


londres / E. la voz

El pasado martes la Cámara de los Comunes dio un paso importante hacia la legalización del matrimonio gay en el Reino Unido. Con 400 votos a favor y 175 en contra el proyecto de ley pasaba con nota el examen de los parlamentarios. El resultado de la votación revelaba, sin embargo, otro dato importante: el cisma del partido conservador. En un gesto de desaprobación, la mayoría de diputados tories votaron en contra, dando de este modo la espalda al primer ministro, uno de los principales promotores de la medida.

No es solo el matrimonio gay lo que ha despertado la furia de la vieja guardia tory, sino el hecho de que 126 conservadores, con Cameron a la cabeza, han votado a favor de un derecho que muchos consideran incompatible con la ideología del partido. Ya que la mayoría de laboristas y liberal demócratas apoyaron el proyecto, el debate previo a la votación se caracterizó por la resistencia mostrada por un numeroso grupo de tories. «El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer, así ha sido siempre y así continúa siendo», afirmó con rotundidad Roger Gale en los Comunes.

La decisión de Cameron de apoyar el matrimonio entre parejas del mismo sexo ha cogido a muchos por sorpresa, ya que en ningún momento hizo referencia al asunto durante la campaña. «Esta ley no está en nuestro manifiesto, ni en el acuerdo de la coalición [con los liberal demócratas], ni fue nombrada en el Discurso de la Reina», advirtió la conservadora Cheryl Gillan.

Algunos pesos pesados como el ministro de Medio Ambiente, Owen Paterson, o el Secretario de Estado para Gales, David Jones, se opusieron a la medida, alegando que pone en peligro el derecho a la libertad de culto. Sin embargo, lo sorprendente de la votación no ha sido tanto la resistencia de la vieja guardia, sino el hecho de que Cameron haya conseguido arrastrar consigo a casi la mitad del partido, entre ellos el ministro de Exteriores, William Hague, la de Interior, Theresa May, y el de Economía, George Osborne.

Cameron intenta redefinir la identidad tory y adaptarla a los nuevos tiempos. Tanto en el Reino Unido como en Europa el británico apuesta alto, lo cual puede concluir de dos maneras: que se lleve todo el botín o que acabe con los bolsillos vacíos. Por lo pronto, en su país, ha dado un paso importante por los derechos de los gays, mientras que en Bruselas, tras forzar por primera vez en la historia una reducción del presupuesto de la UE, ha ganado la primera batalla.

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