Los asesinatos selectivos con drones tienen cada día más opositores en EE.UU, sobre todo porque causan víctimas inocentes. Más de 360 operaciones con aviones no tripulados desde el 2004 han matado ya a más de 3.000 personas. La principal crítica ha venido de Pakistán, donde tuvieron lugar la mayoría de los ataques. Las asociaciones de defensa de los derechos civiles atacan esta política de Obama.
Aunque Brennan ha defendido las operaciones como «legales, éticas y altamente eficaces», la Unión Americana de Libertades Civiles cree que el memorando que las justifica es «preocupante». A su juicio, es inquietante que el Ejecutivo tenga la autoridad de matar a una persona «lejos de un campo de batalla reconocido y sin ningún tipo de intervención judicial antes o después de los hechos».