Representantes de varios organismos de África, la UE y la ONU se reunieron ayer en Bruselas para discutir el futuro de Mali. El objetivo ahora es garantizar una paz duradera, tras la rápida operación militar para reconquistar la zona controlada por los islamistas vinculados con Al Qaida. Así lo demandan Francia en la cita.
Unos 1.800 soldados chadianos controlan desde ayer la ciudad de Kidal, último bastión yihadista y antes centro de poder de los tuaregs que iniciaron la rebelión separatista en el 2012 antes de que fuera secuestrada por los islamistas.
Las tropas del Chad, no forma parte del contingente africano, pero son fieles aliados de París. Los dos ejércitos han trabajado juntos antes y Francia tiene una base militar permanente en Chad, de la que están saliendo los Mirage que bombardean objetivos islamistas en el macizo de Ifoghas, situado entre Kidal y la frontera con Argelia y donde se cree están retenidos siete rehenes franceses. Los familiares de los secuestrados exigen que se imponga el diálogo a cualquier operación armada, después de que el comandante en jefe de la misión africana en Mali, el general Shehu Abdul Kadir, anunciara que preparan una operación de rescate.
Expertos en terrorismo, consultados por AFP, creen que una operación militar tiene muchos riesgos y que cuanto más se asedie a los islamistas más aumentan las posibilidades de que estos negocien la liberación de los rehenes. En medio de la ofensiva militar, ocho presuntos miembros de Al Qaida fueron detenidos en la ciudad de Gao.