Europa recibe con críticas el anuncio de un referendo sobre la permanencia en la Unión
24 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.En un discurso orquestado minuciosamente en el seno del Partido Conservador, David Cameron se comprometió ayer a negociar un «trato mejor» para el Reino Unido en Europa y a convocar un referendo en el 2017 para que los británicos puedan decidir si quieren permanecer o abandonar la UE. Pese al éxtasis que se vive en los círculos más euroescépticos, líderes políticos en el Reino Unido y Europa han tachado el discurso de «peligroso» y «egoísta».
«Ya es hora de que el pueblo británico pueda hablar», dijo Cameron, que cumplió ayer su promesa de convocar un plebiscito sobre la cuestión europea. La pregunta será simple, «quedarse o salir» de la UE, «dentro o fuera». En su intervención, el premier negó ser un «aislacionista» y, paradójicamente, aseguró que su principal objetivo es el fortalecimiento de Europa. «Quiero que la UE sea un éxito. Y quiero una relación entre el Reino Unido y la UE que nos mantenga dentro», aseguró.
Tras la intervención, el ministro británico para Europa, David Lidington, se reunió a puerta cerrada con los corresponsales europeos y señaló que «el euroescepticismo no es solo cosa del Reino Unido. En países como Finlandia, Grecia o Holanda, por nombrar solo unos pocos, también han surgido movimientos de este tipo», se excusó. Cameron y Lidington se mostraron partidarios de una UE menos invasiva en las políticas de los países-miembro y apuntaron a tres problemas clave: la crisis financiera, la falta de competitividad y la desilusión general de los ciudadanos hacia Bruselas.
En Europa el discurso de Cameron ha pasado como un vendaval. El ministro de Asuntos Exteriores francés, Laurent Fabius, reconoció que si Londres quiere abandonar la UE «le tenderemos una alfombra roja» a las empresas y hombres de negocios de la City. Menos sarcástico fue su jefe. François Hollande indicó que, aunque el Reino Unido está en su derecho de hacer la consulta, «Europa no es negociable». «Europa debe tomarse tal y como es. Se la puede hacer evolucionar mañana, pero no la puedes rebajar bajo pretexto de quedarte».
Alemania reaccionó por boca de su ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, recordando a Cameron que «Europa no es un menú a la carta». Angela Merkel abundó en esta idea y se mostró dispuesta a negociar con los británicos, pero «sin olvidar que otros países también tienen sus deseos».
EE.UU., en contra
EE.UU. se manifestó a favor de la permanencia de Reino Unido en la UE, argumentando que este vínculo hace a ambos aliados clave de Washington «más fuertes».
En los Comunes, Cameron fue recibido como un héroe por los suyos, pero tanto sus socios de Gobierno, los liberal demócratas, como los laboristas, le acusan de haber cedido a la rama más radical de los tories y poner en riesgo la salud política y económica del país. Ed Miliband, líder de la oposición, se opuso públicamente al referendo.
Los conservadores solo podrían convocar el plebiscito si ganan las próximas elecciones con mayoría absoluta. Es por ello que no son pocas las voces que acusan a Cameron de tramar un doble golpe: usar el referendo para intimidar a sus socios europeos y lograr así el mayor número de concesiones posibles de Bruselas, y deshacerse de los liberal demócratas en las elecciones del 2015.