El Líbano vuelve al estado de shock

El primer ministro decide seguir en el cargo y pide un Gobierno de unidad nacional

Un opositor antisirio salta con su monopatín sobre una barricada de fuego en Beirut.
Un opositor antisirio salta con su monopatín sobre una barricada de fuego en Beirut.

beirut / E. LA voz

Pese a hallarse en el centro de las protestas de la oposición antisiria, que exige su marcha, el primer ministro del Líbano, Nabil Mikati, se retractó de la decisión de abandonar el cargo y aceptó continuar en el mismo a petición del presidente del país, Michel Suleiman, para evitar que se cree una situación de vacío político. En el momento de realizar el anuncio, Mikati hizo un llamamiento a la formación de un Gobierno de unidad nacional. «No estoy aferrado al puesto y suspendí todas las decisiones a la espera de las consultas del presidente», apuntó Mikati, que pidió a los dirigentes políticos olvidar las diferencias para que prevalezca el interés del país.

Por debajo del entramado institucional, marcado por las llamadas a la calma de los líderes políticos y religiosos, que temen una deriva que arrastre al Líbano hacia la guerra civil siria, el país se encuentra en estado de shock, convulsionado por manifestaciones y disturbios en diversos puntos y bajo el temor de reabrir la etapa de violencia sectaria que lo ha carcomido hasta hace poco.

Según informa DPA, fueron numerosos los cortes de carreteras con barricadas de fuego y se produjeron decenas de concentraciones en el marco del día de duelo decretado por las autoridades. Las tiendas y las escuelas permanecieron cerradas. Las protestas se produjeron sobre todo en las áreas sunitas de Beirut, en la sureña ciudad de Sidón y en la norteña Trípoli. En algunas zonas del norte se vivieron momentos de tensión ante la presencia de grupos armados, lo que obligó a las fuerzas del orden a desplegarse para evitar cualquier incidente.

Según Efe, el primer ministro destacó que «hay un vínculo» entre el atentado contra el responsable de inteligencia y el caso del exministro libanés Michel Samaha, acusado el pasado agosto por la Justicia de planificar atentados contra líderes políticos y religiosos en el Líbano, según una trama que tenía por fin favorecer intereses sirios. En cualquier caso, Mikati evitó dar más detalles sobre las investigaciones en curso, que, anunció, pasarán a analizar todas las comunicaciones para hallar a los culpables del atentado.

La situación es tan explosiva que los líderes políticos han optado por la prudencia. El líder de Hezbolá, que respalda a Mikati, ha permanecido en un inusitado silencio. Desde París, Saad Hariri, el líder del partido sunita El Futuro y uno de los mayores detractores del primer ministro, instó a sus seguidores a asistir hoy al funeral de Al Hassan, que será enterrado junto al de su padre, Rafik Hariri, de quien fue jefe de seguridad, en una carpa plantada frente a la plaza de los mártires de Beirut.

El atentado agudiza las crisis que ha vivido el país desde los últimos comicios del 2009, en los que también se llamó a un Gobierno de unidad. Desde entonces, la mayoría en el Parlamento ha basculado de uno a otro de los dos bloques mayoritarios y se ha colapsado en repetidas ocasiones dejando al país meses sin gobierno. Saad Hariri, entonces primer ministro y líder del bloque del 14 de Marzo, fue depuesto y reemplazado por Mikati, el candidato del bloque 8 de Marzo liderado por Hezbolá y aliado del presidente sirio, Bachar Al Asad.

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