Una siria está en huelga de hambre en A Coruña contra la guerra
31 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Está sola. Y el viento no le deja sostener las banderas y el cartel que dice: «Huelga de hambre por el pueblo sirio». La gente que pasa no lo sabe, pero Fadili Chami, una siria radicada en A Coruña, acaba de perder a su primo en un atentado con coche bomba en Jaramana, un suburbio de Damasco. Un día después, el entierro de las víctimas fue blanco de otro ataque, que mató a doce personas e hirió a cerca de cincuenta.
Desde entonces, ha perdido el contacto con su familia. Supo por amigos que está viviendo en un colegio, usado como refugio. Los sucesos de los últimos días la incentivaron a hacer algo. Desde el miércoles escenifica su indignación a los pies del Obelisco coruñés y hasta el domingo estará en huelga de hambre, concertada por medio de Facebook con sus compañeros del movimiento civil Huelga Solidaria con el Pueblo Sirio.
«Me da vergüenza comer mientras los sirios continúan muriendo. Me da vergüenza dormir tranquila. Me da vergüenza sentirme mal físicamente por estar apenas un día sin comer», dice. Fadili tiene 49 años y hace 20 que salió de Siria. Militaba en el partido comunista local y, al ver sus amigos cayendo en manos del Gobierno, decidió huir. Eligió Venezuela porque había nacido y vivido allí hasta los diez años, en una etapa en que su familia buscó allí refugio huyendo de la agitación política en Siria. «Después mi padre quiso volver a su país. Todos los inmigrantes sueñan con volver a su patria y con él no fue diferente», afirma.
Con 29 años, Fadili tuvo que abandonar Siria. A pesar de estar graduada en Ingeniería, optó por convertirse en socorrista de la Cruz Roja en su vuelta a Venezuela. Al estallar las revueltas en Egipto fue voluntaria en la plaza Tahrir.
Ahora vive en A Coruña y trabaja como cuidadora de niños. «A Coruña es una ciudad tranquila y muy bonita», opina. Fadili no conoce a muchos sirios en la ciudad, por lo menos nadie que la apoye en su indignación.
Preguntada sobre cómo es estar lejos de su familia en un momento como este, pide perdón por no poder contener las lágrimas: «Es horrible. Cada día recibo una noticia distinta, no sé qué está pasando con ellos y mi madre está muy enferma».
El objetivo de su modesta manifestación es pedir que los Gobiernos, particulamente el español, presionen al presidente Bachar el Asad, que «lleva 17 meses masacrando sus ciudadanos» en una guerra que ya se cobró la vida de más de 20.000 personas.
Sobre las informaciones acerca de que su primo muerto era partidario del régimen, contestó: «Creo que es verdad, aunque no pueda confirmarlo por estar lejos. Pero estoy aquí para pedir el fin de toda las muertes, no importa de qué lado estén». «¿Piensas que es fácil estar aquí sola? Nadie me conoce, nadie me mira a la cara. Y solo quiero que sepan que mientras llevamos una vida normal, no hay justicia en el mundo, hay miles de personas muriendo».