La mujer de Romney logra «humanizarlo»

s. a. taMPA / DPA

INTERNACIONAL

30 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

De no haber retumbado de aplausos y ovaciones la Convención Republicana en Tampa, Florida, probablemente se habría escuchado el suspiro de alivio del equipo de Mitt Romney.

Y es que poco más podrían haber deseado del pistoletazo de salida de la reunión clave del partido conservador, que el martes confirmó al millonario ex gobernador como el candidato republicano a arrebatarle la Casa Blanca al demócrata Barack Obama el 6 de noviembre.

Clave en el nuevo impulso de Mitt Romney de cara a los dos meses de campaña es la que fue presentada como su «arma secreta»: su esposa de las últimas cuatro décadas, Ann.

Rubia y glamurosa, a la par que cercana y sencilla, en apenas 20 minutos de horario estelar en la noche del martes, Ann Romney se metió en el bolsillo a la abarrotada audiencia republicana que unas horas antes había confirmado a su marido. Y con ella, probablemente, también a muchos y muchas que la siguieron a través de la pequeña pantalla. Porque sin aparente esfuerzo, la aspirante a primera dama se deshizo de un plumazo de los intentos de ridiculizarla como un ama de casa rica, dueña de caballos de competición.

En su discurso salido «del corazón» envió un sencillo mensaje: «Pueden fiarse de Mitt», un marido «bueno y decente, cálido, amoroso y paciente». Mezcló detalles íntimos de ese chico al que conoció «en un baile de la escuela». Recordó que pasó apuros en sus primeros años de matrimonio: «Comíamos mucha pasta y atún». Y sobreviví», bromeó.

Al final, Romney saludó al público, abrazó a su esposa y se retiró con ella. Los analistas habían advertido de que el discurso de Ann Romney era clave para «humanizar» al candidato.

La conquista hispana

La aspirante a primera dama y su hijo Craig asistieron ayer a un evento de la Coalición Latina, organizado para acercarse al electorado hispano. «Es muy importante que la comunidad latina se dé cuenta cuán importante es esta elección para ellos», dijo Ann Romney. «La manera más simple de decirlo es, si Mitt Romney gana, gana Estados Unidos», añadió.

En el centro de convenciones, el asesor hispano de la campaña, Carlos Gutiérrez, ex secretario de Comercio con Bush, intentaba aclarar que el programa del Partido Republicano aprobado el martes, y que es sumamente duro en materia migratoria, «no es igual que el de Romney».

«El que cuenta es el plan de Romney, y de eso se van a enterar en su discurso del jueves», dijo, sin detallar si difiere en la construcción del muro en la frontera con México, apoya las leyes migratorias y las medidas contra el aborto y el matrimonio homosexual. Otro incidente que amenaza con deslucir el mensaje que quiere dar Romney, es la expulsión de dos participantes en la convención por arrojar cacahuetes a una camarógrafa de raza negra a la que dijeron «así alimentamos a los animales».