Un general con un controvertido papel en Tahrir


Hay poca información sobre el sucesor de Tantaui en la cúpula militar, Abdel Fatah al Sisi, pero los medios egipcios lo recordaron ayer sobre todo por una controvertida iniciativa para realizar pruebas de virginidad tras las protestas de la plaza Tahrir.

El flamante ministro de Defensa de 57 años dirigía desde la caída del régimen de Mubarak los servicios secretos militares y pertenecía a la Junta Militar.

En su función tras la caída del régimen, solo apareció en una ocasión en la escena pública y de una forma nada gloriosa, recuerdan los medios egipcios.

Fue cuando en marzo del 2011 la policía militar capturó y cometió abusos contra mujeres manifestantes de la plaza Tahrir en el sótano del Museo Egipcio. Entonces, las mujeres denunciaron haber sufrido un trato denigrante al ser sometidas a los llamados test de virginidad.

Y fue quien unas semanas después intentó argumentar esa práctica ante los medios: las mujeres acamparon junto con hombres en la plaza Tahrir y para que no pudieran denunciar después violaciones por la policía militar, se comprobó su virginidad, dijo cínicamente.

Al Sisi forma parte de una generación de oficiales que, al contrario que Tantaui o Mubarak, no participó activamente en la guerra contra Israel. Lo que más pesó para la decisión de Mursi, según los medios, es que se mostró dispuesto a pasarse a su bando. Considerado un hombre religioso, no es miembro de los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, conoce por su cargo anterior las vidas de todos los camaradas, incluso de aquellos que podrían ser peligrosos para el Gobierno de un presidente civil.

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