La falta de sondeos no permitía ayer anticipar el resultado de las elecciones libias, pero será una sorpresa si el partido al-Watan no logra buenas cifras. Su líder, el islamista Belhaj, fue el comandante de las fuerzas de la oposición en Trípoli, y su carisma es considerable. También es considerable el dinero que ha insuflado en su campaña el emirato de Catar, que financia con la otra mano a los también islamistas Hermanos Musulmanes. Estos se presentan como moderados frente al «radical» Belhaj, que en tiempos fue líder del Grupo Islámico Libio de Combate (?Vinculado a al-Qaida? solía decirse hasta que la OTAN se puso de su parte). Pero bien podría ser al contrario, porque Belhaj parece escorarse cada vez más hacia el nacionalismo.
Los demás partidos son débiles. El Frente de Salvación Libio está formado por ignotos exiliados avejentados; y la Alianza de Fuerzas Nacionales es el actual gobierno provisional, un desprestigiado refugio de gadafistas convertidos en opositores de última hora. Por eso los asesores norteamericanos que trabajan discretamente desde el Hotel Rixos de Trípoli han diseñado un sistema en el que los escaños reservados a los partidos son solo 80 de 200, dejando el resto a candidatos individuales. Lo que se pretende es fragmentar el Parlamento y evitar que lo dominen los islamistas. Todo sea dicho: tratándose de una asamblea constitucional, no es mala idea favorecer la variedad.
Pero eso era hasta el viernes, cuando se produjo un cambio fundamental que ha pasado prácticamente inadvertido: el gobierno decidió que será una comisión elegida a nivel local, y no el nuevo Parlamento, quien redacte el texto constitucional. Es el resultado de un pacto de última hora con la región de Cirenaica, que amenazaba con boicotear las elecciones en protesta por el centralismo de Trípoli. Se evitó una crisis, pero estos cambios de las reglas del juego no prometen nada bueno. El caos explica, y en parte justifica, estas improvisaciones. Solo cabe esperar que, una vez se pongan en pie las nuevas instituciones, empiecen a funcionar y acabe la parálisis.
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