Putin no hace concesiones a Netanyahu sobre Irán y Siria

Ánxela iglesias JERUSALÉN / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Vladimir Putin no dio muestras de hacer concesiones en el inició ayer en Israel de una breve gira por Oriente Medio con la atención puesta en el plan nuclear de Irán y en la escalada de violencia en Siria. Esta gira, la primera en siete años, es interpretada como un intento de Rusia de recuperar su posición como actor de peso en la región.

Irán fue el tema estrella del encuentro entre Putin y el primer ministro Benjamin Netanyahu, pero los resultados no apuntan a un acercamiento de posturas. Mientras Netanyahu aseguraba que ambos coinciden en el riesgo que supondría el desarrollo de la bomba atómica por parte de Teherán, Putin se limitaba a expresar su voluntad de seguir trabajando y discutiendo el asunto en el futuro en pro de la paz.

Los líderes israelíes abogan por mano dura contra el régimen iraní y no dudan en comparar su amenaza con el Holocausto. Pero Rusia, junto a China, ha rebajado cualquier intento de imponer sanciones contundentes y consensuadas a nivel internacional contra Irán. La visita de ayer no colma las aspiraciones del Gobierno israelí de lograr algún gesto de Rusia en las próximas rondas de negociaciones sobre el programa de enriquecimiento de uranio iraní.

Las posiciones también difieren sustancialmente con respecto el conflicto en Siria. Putin no dudó en reiterar su rechazo a las «intervenciones externas», pese a las acusaciones del uso de armas rusas en la represión de Bachar al Asad.

Y como no podía ser de otra manera, también el conflicto israelo-palestino ocupó parte de las declaraciones. Putin, que hoy se reunirá con Mahmud Abás, antes de viajar a Jordania, realizó la consabida y poco efectiva llamada a la reanudación de negociaciones.