Los servicios de inteligencia españoles y la Guardia Civil conocían a Mohamed Merah desde hace tiempo. En el 2007 fue identificado por agentes españoles. El año pasado, lo controlaron como uno de los ciudadanos franceses que cruzó la frontera para participar en Gerona en una reunión salafista. Esta corriente musulmana suní reivindica el regreso al islam de los orígenes con un fuerte componente fundamentalista.
Su vinculación con los movimientos yihadistas ha llevado a la policía francesa a seguir sus pasos muy de cerca. Los movimientos de Merah en España y su vinculación con los salafistas fueron rápidamente trasladados a la inteligencia gala, que ya lo tenía bajo vigilancia. Los investigadores creen que fue precisamente el contacto con los grupos salafistas lo que llevó a la radicalización.
La comunidad salafista en Francia está principalmente formada por religiosos que defienden la aplicación literal de los preceptos del Corán.