Hasta la retirada en el 2014, las fuerzas coaligadas tendrán un papel asistencial
03 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La OTAN indicó ayer que se plantea transferir el mando de las operaciones militares al Ejército afgano ya en el 2013, con lo que concluirá su misión de combate y se dedicará a operaciones asistenciales hasta el 2014, año oficial previsto para acabar con una guerra de diez años cada vez más impopular.
El secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, afirmó en una reunión de ministros de Defensa del bloque en Bruselas que «no hay nada nuevo» en las fechas que ahora se ponen de relieve, y garantizó que se cumplirá la hoja de ruta elaborada en la cumbre de Lisboa del 2010, que prevé poner fin a la misión de la OTAN en Afganistán en el 2014.
La nueva semántica permite a la OTAN destacar que su implicación en los combates será menor antes de que la misión concluya y abre la puerta a eventuales reducciones de militares.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, sorprendió a sus aliados al anunciar en enero su intención de retirar su contingente en el 2013, después de que un soldado afgano matara a cuatro instructores galos.
Y el asunto volvió a primer plano cuando el secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, dijo el miércoles que Washington esperaba que el Ejército afgano asumiera en el 2013 la responsabilidad de la seguridad en todo el país. La coalición internacional, agregó, pasaría «de un rol de combate a un rol de capacitación y de asistencia».
El cronograma de la transición se definirá en la cumbre de la OTAN de mayo, en Chicago.
«Contamos con que el traspaso de las últimas provincias a las fuerzas afganas se lleve a cabo hacia mediados del 2013. A partir de ese momento [esas fuerzas] estarán en primera línea en todo Afganistán», declaró Rasmussen.
Ese proceso «permitirá a las tropas de la OTAN concentrarse en un papel de apoyo a las fuerzas afganas», destacó el británico Philip Hammond. «No vacilaremos en combatir en el 2014 si fuera necesario», dijo un alto responsable estadounidense, haciéndose eco de la postura de la mayoría de los países de la OTAN. Algo que confirmó el ministro español Pedro Morenés. «Hemos llegado juntos y nos iremos juntos», sentenció su colega francés, Gerard Longuet, en referencia a los temores de que las declaraciones de Sarkozy prefiguraran un retiro francés anticipado.