El rey de Baréin reformará la Constitución para dar más poder político a la Cámara baja

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INTERNACIONAL

El rey de Baréin, Hamad bin Isa al Jalifa, anunció ayer una reforma limitada de la Constitución para sacar al país de la crisis política en que se halla inmerso desde hace casi un año. Sin embargo, la oposición ya ha manifestado su descontento ante la propuesta.

En un discurso televisado que había sido grabado previamente, el monarca aseguró que promulgará varios decretos que permitirán a la Cámara baja del Parlamento tener un mayor control sobre la acción del Gobierno y sobre el presupuesto de la nación.

Según el rey, el programa del Gobierno será debatido en el Parlamento para su aprobación, y si es rechazado, se considerará que no cuenta con la confianza del pueblo bareiní. Sin embargo, la propuesta no incluye el rediseño del consejo de la Shura (Cámara alta), que es designado por el rey, ni el trazado de un nuevo mapa electoral, que según la oposición perjudica a sus candidatos y beneficia a los progubernamentales.

El discurso tampoco abordó otras demandas fundamentales de los opositores, como la libre elección del Ejecutivo o la sustitución del primer ministro, Jalifa bin Salman al Jalifa, tío del monarca, que ocupa el puesto desde hace más de 40 años.

El principal partido de la oposición chií, Al Wifaq, aseguró que las propuestas del rey «están muy lejos de las reivindicaciones del pueblo, que está en la calle desde hace diez meses para pedir un cambio democrático y rechazar la dictadura».

«Los puntos del discurso son temas secundarios, y no tienen relación con la crisis política. Son reformas superficiales y cosméticas», considera la formación, que agrega que las palabras del monarca «aumentarán la tensión y los movimientos de protesta en los que participan más de medio millón de personas».

El régimen sirio de Bachar al Asad anunció ayer una «amnistía general» para todos los detenidos durante las revueltas que no tengan delitos de sangre, una medida que despierta desconfianza en la oposición.

En un nuevo gesto para calmar la presión de la comunidad internacional y, en especial de la Liga Árabe, Al Asad emitió un decreto en el que indulta a aquellas personas arrestadas desde que comenzaron las protestas el 15 de marzo del año pasado y hasta la fecha.

El opositor Jalil Haj Saleh, miembro del Consejo Nacional Sirio (CNS), dijo en El Cairo que la amnistía es «un intento de hacer propaganda y mostrar al mundo que el régimen está aplicando la iniciativa de la Liga Árabe». La liberación de todos los detenidos por su relación con las protestas es uno de los puntos del protocolo árabe, aceptado por Damasco, y que estipula, además, el cese total de la violencia y el repliegue de las tropas.

El indulto incluye a los detenidos por violaciones de las leyes de manifestación pacífica, por posesión de armas y munición sin autorización y por «huida interior y exterior».

Desde noviembre del año pasado, Al Asad ha emitido varios decretos similares de amnistía parcial para poner en libertad a «miles de personas cuyas manos no están manchadas de sangre».

El último indulto fue el pasado 5 de enero, cuando se excarcelaron 552 detenidos. Para Jalil Haj Saleh, no va a haber una amnistía sino que el régimen va a escoger a cientos de detenidos, mientras que son miles los que se encuentran dentro de las cárceles.

Esta decisión no ha ido acompañada de un cese de la violencia en el país, en el que ayer murieron más de 25 personas, según los grupos opositores, pese a la presencia sobre el terreno de una misión de observadores árabes. La mayoría de las víctimas se registraron en la provincia central de Homs y en la septentrional de Idleb, dos de los principales feudos de la oposición a Al Asad y de los militares desertores.