El ala dura del régimen de Irán exige venganza contra Israel

Nolo Mariño DUBÁI / SERVICIO ESPECIAL

INTERNACIONAL

Teherán tiene más difícil colocar su crudo tras el apoyo de Japón al embargo

13 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El ala dura del régimen iraní exigió ayer venganza contra Israel por el asesinato del cuarto científico nuclear en dos años, alentada por las declaraciones de un exjefe del Mossad reforzando la idea de que el atentado contra el ingeniero químico Mustafá Ahmadi Roshan formaría parte de una operación secreta israelí con apoyo de grupos iraníes -los Muyahidines del Pueblo- para hacer retroceder las ambiciones nucleares de Irán.

Varios periódicos pedían ayer acciones contra «militares y funcionarios» israelíes. El director de Kayhan, Hossein Shariatmadari, muy cercano al líder supremo, consideraba esa posibilidad fácil y posible.

La web Rajanews iba más lejos y citaba una «fuente de inteligencia anónima», según la cual «la reacción de Irán se extenderá más allá de sus fronteras y más allá de la región». «Ninguno de los que ordenaron estos ataques se sentirá seguro en ninguna parte», advertía.

Apoyo de Japón

Teherán tendrá más difícil colocar su petróleo a partir de ahora. Japón ha decidido reducir sus importaciones de la República Islámica y apoyar las sanciones propuestas por EE.UU. contra el sector energético, como represalia por su programa nuclear. Un éxito diplomático para Barack Obama tras el revés de China recibido la víspera.

La Unión Europea , mientras, afina su plan. La Presidencia danesa de la UE afirmó ayer que el 23 de enero se decidirá el nuevo paquete de sanciones, no solo contra el sector petrolero, sino también contra el Banco Central iraní, tal como ha hecho Washington. Una medida que pone en jaque la exportación iraní, al dificultar su cobro. El embargo que estudia Bruselas incluye una moratoria de seis meses para permitir que los países más dependientes del petróleo iraní, como España, Italia y Grecia, busquen proveedores alternativos. España importa un 6 % del crudo de Irán.

Corea del Sur, que como Japón, también recibe un 10 % del crudo de Irán, anunció que «es importante diversificar las importaciones» antes de evaluar una reducción del suministro.

El Gobierno de Mahmud Ahmadineyad ha respondido a la medida en su habitual tono desafiante. «Las potencias no tienen otra fuerza impulsora para su progreso económico que una energía sostenible y de fácil acceso», señaló el portavoz de Exteriores, Ramín Mehmanparast, quien subrayó que «ninguno de ellos es capaz de limitar o bloquear la fuente de esa energía».

El régimen quiso poner la pelota en el tejado occidental y envió al presidente del Parlamento, Alí Lariyani, a Turquía, donde arremetió contra las grandes potencias por utilizar las negociaciones sobre el programa nuclear como una herramienta en su contra, en lugar de como un canal para resolver el problema.