Diez años de Guantánamo

Los activistas se manifiestan para exigir el cierre y consideran que Europa «no tiene ninguna prisa» por hacer que Obama vacíe el penal.

Reuters

El penal estadounidense de Guantánamo cumple este miércoles 10 años y aún no existe fecha límite para el esperado cierre de la prisión.

Cada vez son más las voces que exigen la clausura de la cárcel que alberga actualmente 171 prisioneros.

Militantes de Amnistía Internacional Francia cubrieron el martes con una lona color naranja la réplica de la Estatua de la Libertad en París para exigir el cierre de la prisión.

«Hace diez años que Estados Unidos se burla de los derechos humanos. Esta acción simboliza el hecho de que Estados Unidos da la espalda a la justicia, los derechos humanos, la libertad», declaró Geneviève Garrigos, presidenta de Amnistía Internacional Francia.

«Nosotros exigimos el cierre de Guantánamo, así como investigaciones sobre los autores de ese sistema y esas violaciones que podrían quedar sin castigo: detenciones arbitrarias, detenciones ilimitadas sin proceso, utilización de la tortura, traslados de prisioneros en forma totalmente ilegal», insistió, recordando que el presidente norteamericano Barack Obama se comprometió a cerrar Guantánamo a principios de 2010.

«Los europeos no tienen ninguna prisa por hacer que Obama vacíe Guantánamo»

Europa lideró las críticas al centro de detención abierto en el 2002 en Cuba por Estados Unidos, pero sólo acogió conjuntamente a medio centenar de presos, y los grupos de defensa de los derechos humanos consideran que podría haber hecho más.

Los líderes europeos celebraron la llegada al poder en 2009 del presidente Barack Obama con la promesa de cerrar Guantánamo, que denunciaban desde hacía años por encerrar durante años a personas detenidas tras los atentados del 11 de septiembre que no habían sido ni acusadas ni juzgadas.

«Los europeos dieron la impresión de que estarían dispuestos a ayudar al presidente Obama a resolver los problemas y a acoger a un cierto número que pudieran ser liberados de Guantánamo», dijo Patrick Baudouin, presidente honorífico de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH).

«Y sin embargo constatamos que han sido muy timoratos. No tienen ninguna prisa por hacer que Obama vacíe Guantánamo, o por ayudarle», agregó.

El reparto de los presos

Una docena de países europeos, de Irlanda a Albania, pasando por España, aceptaron conjuntamente a unos 50 presos que no podían regresar a sus países por temor a represalias.

El Reino Unido acogió al mayor número, al menos 14, incluido el británico Moazzam Begg, que utilizó su recuperada libertad para recorrer Europa en busca de un hogar para otros presos de Guantánamo.

«El mayor problema que encontramos cuando hablábamos con los ministerios de Exteriores era: 'Bueno, esto es un problema estadounidense. Si Estados Unidos no los recibe, ¿por qué debemos hacerlo nosotros?», explicó Begg.

«La realidad es que han sido torturados», agregó.

«¿No ha llegado la hora de que se cambie el lenguaje, de que no se les llame más sospechosos terroristas? Cuando esto se logre, el proceso de reinstalación será mucho más fácil», precisó.

Varios ex detenidos entablaron acciones legales por supuesta complicidad de agentes de inteligencia británicos en el trato que sufrieron, lo que llevó al gobierno a llegar a un acuerdo extrajudicial con 16 personas en 2010 y a lanzar una investigación formal.

En España, la Audiencia Nacional también aceptó el año pasado investigar las supuestas torturas sufridas por el marroquí residente Lahcen Ikassrien durante los casi tres años que pasó en Guantánamo.

Italia aceptó a dos tunecinos pero expulsó a uno de ellos, Abdel Ben Mabruk, por presuntamente planear un atentado contra la catedral de Milán. El otro, Ben Mohamed Riadh Nasri, fue encarcelado por tratar de reclutar islamistas para luchar en el extranjero.

Clive Stafford Smith, director de la organización legal sin ánimo de lucro Reprieve, insistió en que ninguno de los detenidos que recibió el Reino Unido han tenido problemas desde su regreso, pero dijo que Washington no les puso las cosas fáciles insistiendo continuamente en su culpa.

Los gobiernos europeos «ven posibles titulares de la prensa conservadora diciendo que estos individuos son terroristas, pero no el enorme potencial de reconciliación. Cuenta cuando el país hace lo correcto».

Algunos ex detenidos han logrado rehacer su vida.

Murat Kurnaz, un turco de 29 años que regresó a Alemania, se casó, tuvo una hija y encontró un empleo trabajando con jóvenes.

Pero para otros ha sido mucho más duro. Boudellaa Hadj, uno de los tres argelinos acogidos en Bosnia, dijo a la AFP que pese a tener pasaporte local las sospechas que despierta por haber estado en Guantánamo le han impedido encontrar trabajo desde diciembre de 2008.

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