Merkel gira la CDU hacia el centro para preparar su reelección

úrsula moreno BERLÍN / CORRESPONSAL

INTERNACIONAL

Propone fijar un salario mínimo, hasta ahora existente solo en algún sector

15 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La canciller alemana, Angela Merkel, asumió ayer uno de sus papeles preferidos, el de negociadora implacable en tiempos de crisis, pero también el de gestora de su partido en el congreso que su formación, la Unión Cristianodemócrata, inauguró en Leipzig (este). Con la vista puesta ya en la recta final de su segunda legislatura y la opción a ser reelegida, (las elecciones federales serán en el 2013), Merkel defendió el giro radical del partido en materia de energía nuclear (el apagón definitivo que tan mal ha sentado a la industria energética) o el adiós al servicio militar obligatorio como medidas propias de «un partido de centro». Salió así al paso de las críticas en sus propias filas. Entre otros, del excanciller Helmut Kohl, que la acusó de «carecer de una brújula» o de olvidar el credo conservador del partido.

La canciller anunció nuevos cambios, como un salario mínimo obligatorio, que en Alemania solo existe en sectores determinados, como el de la construcción. Y defendió extender esta medida a otros sectores, siempre y cuando no sean los políticos los que determinen la cuantía, sino los propios empresarios. Otra solución de consenso, propia de un partido de centro.

Reveses electorales

Y es que la canciller tiene presentes los reveses electorales que ha tenido este año, en el que la CDU perdió Hamburgo y su feudo de Baden-Württemberg; no logró gobiernos en Bremen, Renania-Palatinado, Mecklemburgo-Antepomerania ni en Berlín, y tan solo mantuvo el de Sajonia.

Pero Merkel también tuvo presente que Alemania es el motor de la Unión Europea. En ese contexto defendió la integración europea y de la eurozona; al tiempo que una Europa de sanciones automáticas y de «responsabilidades compartidas», donde los Estados más deficitarios puedan abandonar «voluntariamente» la moneda única. «Los problemas de Irlanda son los de Eslovaquia, los de los griegos son también los de Holanda y los de España lo son también para Alemania», dijo. «Ha llegado el momento de forjar una nueva Europa», concluyó.