Miles de sirios se unieron ayer a una huelga convocada por la oposición, mientras una delegación de ministros de Exteriores de la Liga Árabe se reunía con el presidente Bashar al Asad en Damasco para presentarle el plan aprobado por la organización panárabe el 16 de octubre para poner fin a la crisis.
El ministro catarí Hamad bin Jassim afirmó que «las conversaciones tuvieron lugar en una atmósfera positiva». Antes, un diplomático árabe basado en Siria y cuyo país está en la delegación señaló que los ministros pedirían a Asad que inicie «un diálogo serio y transparente en el país», aunque describió las oportunidades de éxito de escasas. La oposición siria se opone a la propuesta árabe alegando la respuesta sangrienta de las protestas prodemocráticas, que han dejado ya 3.000 muertos, según la ONU. En Damasco tuvo lugar una manifestación en apoyo al Gobierno de Assad.