«Vivía en Torre Baró. El banco me echó cuando llevaba unos meses sin poder pagar. Ahora estoy en casa de un amigo con mi mujer y mis hijos. La situación me obliga a estar aquí. Yo estoy dispuesto a pagar algo de alquiler si el banco me pusiera un precio razonable que me permita poder comer, porque cobro una ayuda». El testimonio es de un padre de familia, Félix Medina. Es una de las personas que durante la madrugada de ayer se instalaron en un edificio vacío de la calle Almagro, en Barcelona. Lo hizo junto con otras familias, apoyado por los indignados que participaron en la multitudinaria manifestación del sábado. Mientras el dueño del inmueble ya anunció que había interpuesto una denuncia.
También durante la madrugada de ayer, medio centenar de personas tomaron un hotel en Madrid. Ya por la tarde, junto a la puerta de ese inmueble abandonado, celebraron una asamblea en la que decidieron comprobar la historia del hotel, cuyo propietario está en concurso de acreedores, y ver qué uso pretenden darle. Las personas reunidas aprovecharon para llenar con comida las mochilas que los compañeros les hacían llegar por la ventana.
Entre los asistentes a la asamblea se encontraba Juan Sánchez, una de las dos personas que habían iniciado a medianoche una huelga de hambre en la Puerta del Sol. Este valenciano, que está en paro desde hace un año, aprovechó para criticar que los partidos minoritarios no puedan concurrir a las elecciones.