Cuando consiga la jefatura del Estado, pondrá a Dmitri Medvéded al frente del Gobierno
25 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Vladimir Putin, actual primer ministro ruso, volverá seguramente al Kremlin tras las elecciones presidenciales de marzo del año que viene. Al menos será el candidato de Rusia Unida, partido que ostenta una aplastante mayoría en el Parlamento y en la práctica totalidad de las asambleas locales y regionales. Esta decisión acaba con el suspense de los últimos años y fue propuesta ayer por el propio Medvédev y aprobada por los delegados asistentes al Congreso de Rusia Unida.
«Sería lo correcto que el congreso apoye la candidatura del líder del partido, Vladimir Putin, a la presidencia» de Rusia, proclamó Medvédev ante los delegados, renunciando así a un segundo mandato al frente del país, al que hubiera podido presentarse sin ninguna cortapisa legal. El actual jefe del Kremlin se hacía así el haraquiri y sacrificaba su lugar en la historia. El politólogo Gleb Pavlovski calificó de «humillante» lo sucedido y considera que «constituye un golpe para el prestigio de la institución presidencial en Rusia».
Las palabras de Medvédev proponiendo a Putin a las presidenciales fueron seguidas de una larga y estrepitosa ovación. «Estos aplausos me dan derecho a omitir cualquier explicación sobre la autoridad y enorme experiencia que posee Vladimir Vladímirovich Putin», añadió el ya eclipsado presidente. Como consuelo, Putin prometió que cuando vuelva a ser jefe del Estado pondrá a Medvédev al frente del Gobierno. A propuesta de Putin, los delegados votaron a favor de que las listas de Rusia Unida a las legislativas de diciembre las encabece Medvédev, un honor meramente simbólico.
El flamante candidato a ocupar el trono del Kremlin ya detentó dos mandatos presidenciales, en el período del 2000 y 2008. Propuso después que Medvédev le sucediera, ya que la Constitución rusa establece que una misma persona no puede permanecer en el poder más de dos mandatos seguidos. Putin pudo modificar la Carta Magna con un referendo, que hubiera ganado sin lugar a dudas, o haciendo uso de la mayoría parlamentaria, pero no lo hizo con el propósito aparente de evitar que Europa y EE.?UU. lo equiparasen con los dictadores centroasiáticos o con el déspota bielorruso Lukashenko.
Sin embargo, Medvédev sí cambió la Constitución, poco después de llegar al poder, y lo hizo para alargar el mandato presidencial a seis años y a cinco el de los diputados. De manera que Putin podría seguir dirigiendo Rusia hasta el año 2024. Este, según consideran algunos analistas políticos, escribió hace tiempo el guion para sí y para su más fiel colaborador y ayer en el Congreso de Rusia Unida se dio el espaldarazo definitivo para su regreso al Kremlin.
«No puede haber peor escenario para Rusia que este», manifestó a la radio Eco de Moscú Boris Nemtsov, uno de los líderes del extraparlamentario Partido de la Libertad Popular. Otro de los dirigentes de la formación, el ex primer ministro, Mijaíl Kasiánov, declaró que la decisión «conducirá irremisiblemente al colapso».
Por su parte, Evgueni Gontmaher, uno de los responsables del Instituto de Desarrollo Contemporáneo, admitió que «hay cierta decepción por la vuelta al Kremlin de Putin, pero hay que tener en cuenta que la élite rusa no desea cambios, sino estabilidad».
Enfocado por las cámaras de televisión, Medvédev parecía retener el disgusto mal oculto y mantener las apariencias. Su asesor y mano derecha Arkadi Dvorkóvich fue más directo, al comentar en Twitter: «Pues sí, no hay motivo para la alegría», en respuesta a los numerosos comentarios sobre la candidatura de Putin.