Mucho más intranquilo que Carmen Baudot estaba S. G. F., hijo de S. G. Rey, el jefe de máquinas del Mattheos I, secuestrado el 14 de septiembre. Lo que G. F. creía que sería un secuestro de dos días, se convirtió en el segundo más largo de los ocurridos en el golfo de Guinea. Apenas tenía información y en su voz se notaba ayer cierto nerviosismo, a pesar de que era consciente de que su padre ya había sido liberado. «Solo sabemos que ya están libres y que van a un puerto seguro y no tenemos más información», dijo.
Pese a la estupenda noticia que recibió ayer, todavía reconoció sentir cierta «incertidumbre». Y es que ayer por la mañana aún no había hablado con su padre y no veía el momento de hacerlo. Pero de lo que no cabe duda es de la dura experiencia vivida a bordo: «Si nosotros estábamos mal, imagínate cómo estaban ellos», sentencia.
Según contaron familiares de los tripulantes del Mattheos I, los liberados tardaron en ponerse en contacto con los familiares porque todos tenían que llamar y eran 23 personas a bordo, por lo que había que organizarse para telefonear.
También hubo palabras de agradecimiento para la casa armadora y para el Ministerio de Asuntos Exteriores. Explicaron también que tanto desde la empresa como desde el Gobierno los llamaban todos los días, incluso hasta dos veces, aunque el mensaje siempre era el mismo: sin novedad. Hasta ayer.