La reforma de Al Asad decepciona y desata nuevas protestas en Siria

Rosa Paíno
Rosa Paíno REDACCIÓN / LA VOZ

INTERNACIONAL

Llama a un diálogo nacional, pero a la vez demoniza a los opositores

21 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

En su tercer discurso a la nación desde el estallido de las protestas a mediados de marzo, el presidente Bachar al Asad siguió en su habitual línea dura y al tiempo que prometió nuevas reformas acusó a los manifestantes de ser un grupo de saboteadores a sueldo de una conspiración extranjera contra Siria.

En vez de calmar los ánimos, los discursos de Al Asad soliviantan cada vez más a los opositores. Apenas había finalizado su discurso en la Universidad de Damasco, retransmitido en directo, los manifestaciones regresaron a las calles de una docena de ciudades para volver a exigir: «El pueblo quiere la caída del régimen». «Tras cada discurso de Al Asad los manifestantes están aún más motivados que antes, porque no ofrece más que palabrería», afirmó ayer a la agencia DPA Mohamed Riad al Shakfa, secretario general de los Hermanos Musulmanes.

El presidente, serio, relajado y ante un público entregado que interrumpió frecuentemente su charla de 70 minutos, instó a abrir un diálogo nacional «que podría desembocar en enmiendas de la Constitución o en una nueva Constitución», según recoge AFP. Incluso habló de la supresión del artículo 8, que asegura la supremacía política del partido Baaz, impuesta desde la llegada al poder de su padre, Hafez al Asad, hace 40 años. «Se puede decir que el diálogo nacional es el lema de la próxima etapa», dijo Bachar, que espera que el paquete de reformas esté listo en septiembre o, a más tardar, a finales de año. También afirmó que había dado instrucciones al ministro de Justicia para ampliar la reciente amnistía.

No obstante, advirtió que no podrían emprenderse reformas en un contexto de «sabotaje y caos», advirtiendo que la economía siria está al borde del colapso. «Hay que trabajar para devolver confianza a la economía siria, porque existe un riesgo de derrumbe», declaró.

Volvió a demonizar a la oposición afirmando que son extremistas que provocan masacres en nombre de la religión (en referencia a los islamistas) en ciudades como Yisr al Shugur, donde ayer mostró una nueva fosa con 29 agentes masacrados, según el régimen; soldados desertores que se negaron a disparar a los civiles, según la oposición.

No obstante, Al Asad reconoció las demandas de reformas como legítimas, se apenó por los mártires entre la población y llamó a regresar a los 10.000 sirios que huyeron a Turquía.