Más de 50 muertos en una escalada de ataques talibanes

Fawad Peikar KABUL / EFE

INTERNACIONAL

El más grave fue un ataque talibán que acabó con 35 civiles afganos y dejó heridos a más de 20 que trabajaban en las obras de construcción de una carretera en la provincia de Paktia

20 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Varios incidentes armados costaron la vida ayer al menos a 58 personas en el este de Afganistán, 35 de ellas civiles, en una escalada de violencia impulsada por la ofensiva que los talibanes están llevando a cabo en todo el país. El más grave fue un ataque talibán que acabó con 35 civiles afganos y dejó heridos a más de 20 que trabajaban en las obras de construcción de una carretera en la provincia de Paktia, fronteriza con Pakistán.

En ese mismo incidente, acaecido de madrugada, ocho insurgentes perdieron la vida al enfrentarse en un tiroteo de dos horas con los guardias de seguridad de la empresa de construcción afgana Glaxy Sky, explicó el portavoz provincial de Paktia, Rohullá Samún.

El asalto tuvo lugar en una carretera en obras de 30 kilómetros que comunica el distrito de Mosa Khel con la autopista entre las ciudades de Gardez y Khost, en una región turbulenta y fronteriza con las áreas tribales paquistaníes.

Los talibanes tienen como objetivo estratégico el control de la red de carreteras, por un lado para conseguir ingresos mediante la extorsión a las compañías constructoras y, por otro, para entorpecer el transporte de tropas y mercancías del Gobierno y de los soldados internacionales de la OTAN.

En otro enfrentamiento armado en la cercana provincia de Ghazni, al menos quince presuntos talibanes murieron en una operación de las tropas afganas e internacionales, informó una fuente policial.

La llegada del buen tiempo a Afganistán suele llevar aparejado un incremento de las acciones bélicas, tanto de las tropas aliadas como de los talibanes, que lanzaron a inicios de mayo su tradicional ofensiva de primavera, denominada Badar por los insurgentes.

Suicidio en Guantánamo

Un detenido afgano, acusado de pertenecer a Al Qaida, murió ayer en un un aparente suicidio en la base de Guantánamo, según el Comando Sur de Estados Unidos. El Pentágono identificó en un comunicado al preso como Inayatullah, de 37 años, y que había sido trasladado a la prisión en septiembre del 2007.

Según la cadena estadounidense Msnbc, es el octavo prisionero que muere desde la apertura de la cárcel en el 2002. En dos casos, aparentemente, los fallecimientos se debieron a causas naturales. Actualmente hay 170 detenidos en Guantánamo.