Los rebeldes exigen que la aviación siga atacando, ya que no logran rentabilizar todavía la superioridad aérea de los aliados en ganancias sobre el terreno
24 mar 2011 . Actualizado a las 09:43 h.Los rebeldes no lograban ayer traducir la superioridad aérea de los aliados en ganancias sobre el terreno. Los ataques de la coalición no han debilitado decisivamente a las tropas del régimen, mientras la situación de los civiles en las ciudades cercadas es cada vez más dramática.
El quinto día de la intervención internacional, Gadafi sigue sin dar su brazo a torcer. «Lucharemos hasta el final», afirmó en la noche del martes ante unos centenares de seguidores en su cuartel de Bab al Aziziya. Mientras sus tropas mantienen el cerca a Mistrata, Ajdabiya y Zauiya.
Es dudoso que el dictador cuente con gran apoyo entre la población. El aparato de la seguridad reprime cualquier signo de oposición y solo bajo la protección del anonimato los ciudadanos se atreven a hablar. «¡Por favor, sigan bombardeando!», decía un habitante de Trípoli en una conversación telefónica con la BBC. «Solo una semana más y Gadafi se habrá ido».
Los aviones de la coalición se afanaban ayer en atacar las tropas de tierra que asedian Mistrata, Ajdabiya y Zauiya. Pese a ser zonas urbanas, el Pentágono dijo no tener constancia de bajas civiles. Los habitantes que huyen de la estratégica localidad de Ajdabiya describieron bombardeos y casas en llamas.
En Misrata, un médico dio cuenta el martes de 17 muertos, entre ellos cinco niños, por disparos de francotiradores y por bombardeos de los leales a Gadafi. «No podemos poner los pies fuera de casa, los francotiradores disparan contra todo lo que se mueve», contaba.
«Anoche las fuerzas gubernamentales bombardeaban el principal hospital y varias casas», declaró a France Presse un testigo. «La situación es pésima y muy grave. Los tanques están bombardeando el hospital y casas», confirmó un portavoz de la rebelión en la ciudad. Mientras, aviones de la coalición bombardeaban el palacio del coronel en Trípoli.
Desorganización
Pero no bastan los ataques aéreo y de misiles contra la infraestructura militar de Gadafi para ponerlo de rodillas. La insurgencia, que debería ganar la guerra en tierra, está en estos momentos tan desorganizada que no es capaz de hacer avances en el frente, incluso ante las tropas gadafistas debilitadas por los ataques aéreos de los aliados.
Pero el entusiasmo supera esas carencias: exhaustos, se lanzan en sus todoterrenos y automóviles contra los oponentes. El general Mohamed Hariri, que se pasó a las filas de la oposición, «tiene la última palabra en cuestiones técnicas, pero en realidad no tiene control sobre las tropas», informó el periodista de Al Yazira James Bay desde el escenario del conflicto. El general cree que «es suicida lo que hacen. Se sacrifican para que el país tenga un futuro».
Las autoridades libias han anunciado la puesta en libertad de cuatro periodistas de Al Yazira, detenidos la pasada semana. Ayer de madrugada, fueron liberados otros tres.