El nuevo Gobierno egipcio dirigido por Essam Sharaf, purgado de varias figuras de la era Mubarak tal y como exigían los militantes pro democráticos, juró ayer el cargo ante el jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el mariscal Hussein Tantaui. Seis ministerios han sido renovados, incluyendo los de Interior, Relaciones Exteriores y Justicia.
Nabil al Arabi, un diplomático de carrera, sustituyó a Ahmed Abul Gheit, un barón del Gobierno del derrocado presidente, al frente de la diplomacia egipcia. Mientras, el general Mansur al Issaui fue nombrado titular de Interior, tomando el puesto de Mahmud Wagdi, y el ex fiscal general Mohamed el Guendi fue designado para liderar Justicia.
El ministerio del Petróleo quedó a cargo de Abdalá Ghorab, antiguo dirigente de una sociedad petrolera pública; el de Cultura en manos de Emad Abu Ghazi, un profesor de universidad; y el de Mano de Obra (Trabajo), bajo la responsabilidad de Ahmed el Borei.
En un discurso televisado, Sharaf pidió a los jóvenes que iniciaron el sublevamiento popular contra el régimen de Hosni Mubarak que ahora ayuden en el proceso de transición. «Pedimos a los jóvenes que participen socialmente y económicamente como lo hicieron políticamente», explicó Sharaf, que afirmó que el Gobierno egipcio toma su legitimidad y su fuerza del pueblo. «El Gobierno confirma su compromiso pleno hacia los tratados y convenciones internacionales», afirmó, haciendo alusión al tratado de paz con Israel.
El nuevo canciller, Al Arabi, de 75 años, formó parte del equipo que negoció la paz con Israel en 1978-1979. Egipto y Jordania son los únicos países árabes que han firmado la paz con los israelíes.