Mubarak no dimite pero delega poderes en Suleiman

EFE

INTERNACIONAL

A pesar de las informaciones de las últimas horas, que apuntaban a que el presidente egipcio podría dimitir esta noche, Mubarak anuncia en un discurso televisivo que permanecerá en su cargo hasta las elecciones de septiembre. En la plaza Tahrir, epicentro de las protestas, crece la indignación.

11 feb 2011 . Actualizado a las 02:44 h.

El presidente egipcio, Hosni Mubarak, ha anunciado en un discurso televisivo que permanecerá en su cargo hasta las elecciones del próximo septiembre aunque indicó que transferirá algunos poderes al vicepresidente Omar Suleiman. «He delegado parte del poder al vicepresidente, los poderes del presidente de acuerdo a la Constitución», ha asegurado Mubarak.

En medio de gritos de protestas en la plaza Tahrir, el mandatario prometió «una transición pacífica hasta septiembre» y reiteró su compromiso a modificar seis artículos de la Constitución. «Estoy decidido a cumplir todas las promesas», planteó.

«Ha comenzado un diálogo nacional, debemos seguir ese camino», explicó Mubarak, quien volvió a insistir en que no se presentará a las próximas elecciones.

Mubarak sin embargo remarcó que no va aceptar «el dictado de órdenes desde afuera, no importa el origen ni la justificación».

Antes del discurso televisivo, se especulaba con la inminente renuncia de Mubarak, en el cargo desde 1981, tras 17 días de protestas en Egipto.

También se especuló durante la jornada con que las Fuerzas Armadas podrían asumir el poder. Sin embargo, los manifestantes dejaron en claro que no aceptarán un liderazgo militar. «Gobierno civil, no militar», gritaban en la plaza Tahrir, donde se congregó más de un millón de personas.

Por su parte, el presidente de la Cámara Baja del Parlamento, Fathi Sourur, aclaró que Mubarak ha traspasado algunas prerrogativas al vicepresidente, de acuerdo con las limitaciones constitucionales, pero conserva otras.

Entre las que conserva figura la reforma de la Constitución, la disolución del Parlamento y la disolución del Gobierno.

Rabia en la plaza Tahrir

Decenas de miles de manifestantes concentrados en la cairota plaza Tahrir han recibido con rabia y tristeza el discurso del presidente egipcio. La indignación e incluso los llantos sucedieron al silencio durante todo el mensaje del mandatario, retransmitido por una gran pantalla colocada en la plaza, epicentro de la revuelta popular que comenzó el pasado 25 de enero.

La expectación era enorme ante la posibilidad de que Mubarak anunciara que delegaba el poder en Suleimán, por lo que según hablaba el jefe de Estado aumentaba la decepción en la plaza.

Mubarak ha anunciado que «ha considerado delegar al vicepresidente de la República los poderes y las prerrogativas de acuerdo con la Constitución», pero no dijo claramente que haya renunciado a la Presidencia.

Muchos de los congregados en Tahrir se quitaron los zapatos y los levantaron al aire mostrando la suela hacia la pantalla, un gesto de desprecio en el mundo árabe.

Antes de que acabara el discurso, los manifestantes ya comenzaron a gritar «Vete, vete, Hosni Mubarak», uno de los lemas más repetidos desde el inicio de estas protestas sin precedentes contra el régimen egipcio.

«Esto no nos lo esperábamos, pero nos da igual, porque mañana (Mubarak) volverá a tener al pueblo egipcio en las calles para exigirle que se marche», aseguró a Efe en Tahrir el comerciante Ahmed Merzawi.

En su discurso, Mubarak ha insistido en que «ha comenzado un diálogo nacional constructivo que ha dado lugar a un acuerdo de principios», que describió como el comienzo del camino para salir de la crisis.

Asimismo, el mandatario manifestó también su intención de reformar cinco artículos de la Constitución y de suprimir un sexto, el 179, para facilitar la «alternancia en el poder» y abrir la puerta al fin de la Ley de Emergencia, vigente desde 1981.

Pero en la plaza Tahrir estas promesas no fueron bien recibidas y comenzaron a alzarse las voces para animar a la gente a que acudiera masivamente a la manifestación prevista para mañana para exigir la renuncia de Mubarak.