El país de las bicis prohibidas

Juan Oliver

INTERNACIONAL

En Bélgica está prohibido andar en bicicleta por los parques. Parece una contradicción, pero las ciudades están llenas de carriles-bici y los belgas consideran a los ciclistas un molesto peligro para los paseantes. Es este un país de sorprendentes paradojas, en el para alcanzar el Gobierno lo mejor es perder las elecciones. O no presentarse. Le pasó a Guy Verhofstadt, ex primer ministro y hoy presidente del Grupo Liberal del Parlamento Europeo, quien se mantuvo en el poder 284 días en funciones tras su derrota en las legislativas del 2007. También le sucedió a Herman Van Rompuy, actual presidente del Consejo Europeo: ocupó el cargo 331 días, a pesar de que ni siquiera se había presentado. Ahora le ocurre lo mismo a Yves Leterme, quien solo ha logrado disfrutar de estabilidad al frente del Ejecutivo tras perder en los comicios del 2010. Arrasó en el 2007, pero tardó nueve meses y medio en formar Gobierno, y luego dimitió tres veces. En los últimos tres años y medio, los belgas han estado regidos por gobiernos accidentales durante dos años, cuatro meses y veinte días. Y aún así, el país funciona, y a los despistados que se adentran en bici en un jardín público les siguen llegando las multas. También hay rarezas en otros ámbitos: el paro apenas ha crecido con la crisis, e incluso en la capital, Bruselas, ha bajado. Y aunque el sistema financiero se ha ido al garete, con los tres grandes bancos rescatados, nacionalizados, troceados y revendidos, la economía crece desde hace año y medio. La deuda pública es casi el doble que en España, pero, curiosamente, se coloca mejor en los mercados.