Rusia expresó ayer su perplejidad por los planes de la OTAN de defender Polonia y las repúblicas bálticas de una posible agresión rusa, revelados por los cables diplomáticos filtrados por Wikileaks. «Más aún, cuando hace poco, en la cumbre OTAN-Rusia, se adoptó una declaración conjunta en la que se dice con claridad que la seguridad de los países de la Alianza y de Rusia es interdependiente», señaló una fuente de la cancillería rusa.
Además, agregó que ambas partes acordaron el pasado 20 de noviembre en Lisboa que «se abstendrán de amenazas o del uso de la fuerza» contra el otro. «Es evidente que Rusia no solo no expande su presencia militar en las fronteras citadas [polaca y bálticas], sino que, al contrario, está reduciendo su armamento pesado en el enclave de Kaliningrado y ha tomado medidas para recortar su potencial militar en sus fronteras occidentales», dijo.
La fuente señala que a Rusia «siempre le causó perplejidad la patrulla aérea de los países bálticos con cazas de la OTAN en vez de desarrollar un potencial conjunto de reacción ante auténticas y no fabricadas amenazas, principalmente, por parte de terroristas». Otra fuente militar, sin embargo, informó de que el plan aliado de defensa de Polonia, Lituania, Letonia y Estonia no era un secreto para Moscú, ya que tiene varios años de antigüedad.
Según los cables de Wikileaks, la OTAN elaboró en enero pasado un plan de defensa de los tres Estados bálticos, antiguas repúblicas soviéticas, y de Polonia ante un posible ataque por parte de Rusia. En el marco de ese plan, la Alianza estaría dispuesta a desplegar en esos territorios hasta nueve divisiones aliadas de EE.?UU., el Reino Unido, Alemania y la propia Polonia, a las que se sumarían buques estadounidenses y británicos, y tropas de asalto que desembarcarían en puertos polacos y alemanes. El plan de defensa, denominado Eagle Guardian, es fruto de los temores causados por la guerra de agosto del 2008 entre Rusia y Georgia por el control de la separatista Osetia del Sur.
La difusión del plan de la OTAN coincidió con el segundo día de la visita del presidente ruso, Dmitry Medvédev, a Polonia, un viaje con el que ambos países pretendían superar los enfrentamientos que mantuvieron en el pasado. También, con la difusión de la noticia de que Medvédev ordenó al Gobierno unir los sistemas antimisiles, antiaéreo y de alerta temprana ante ataques con misiles y de control del espacio exterior antes de diciembre del 2011. La disposición de Medvédev ordena «garantizar la unión de los actuales sistemas bajo el control de un único mandato estratégico», informó el Kremlin.
Al mismo tiempo, trascendió que Moscú desplegó lanzamisiles en Osetia del Sur, región separatista georgiana a la que Rusia reconoció como país independiente tras la guerra del 2008, pese a las críticas desatadas internacionalmente. Los lanzamisiles del tipo Smertsh (que significa tornado) fueron desplegados fuera de la capital surosetia, Tsjinvali. Georgia criticó fuertemente la medida y señaló que las acciones de Moscú en las regiones de Osetia del Sur y Abjasia amenazan la paz en el sur del Cáucaso.