Las dos Coreas siguieron intercambiando ayer amenazas y reproches un día después del ataque a la isla de Yeonpyeong, el más grave incidente desde la guerra que libraron entre 1950 y 1953. Corea del Norte acusó al país vecino de arruinar los programas humanitarios bilaterales, además de volver a acusar a Seúl de «provocación militar», como ya hizo el martes después del intercambio de disparos, según informó la agencia oficial norcoreana KCNA.
La reacción tuvo lugar tras anunciar el Gobierno de Seúl la suspensión de las conversaciones previstas para hoy sobre las próximas reuniones de las familias separadas por la guerra. También decidió ayer cancelar el envío de la ayuda humanitaria prometida a Corea del Norte para paliar los efectos de las inundaciones que sufrió ese país el pasado agosto.
Encuentros familiares
En los encuentros de familias separadas por la guerra esperaban todavía participar unos 80.000 surcoreanos, la mayoría de avanzada edad.
Entre el 30 de octubre y el 5 de noviembre pasado se reunieron centenares de familias de Corea del Norte y Corea del Sur, que no se habían visto durante décadas, en el complejo turístico fronterizo del monte Kumgang.