El Ejército británico también torturó en Irak

Imanol Allende LONDRES/LA VOZ.

INTERNACIONAL

El Ejército británico elaboró manuales de torturas a prisioneros en Irak. En ellos se explica cómo entrenar a los militares en técnicas de interrogatorios en las que se incluyen amenazas, privación sensorial, humillación y coacciones para la obtención de respuestas, violando la Convención de Derechos Humanos de Ginebra de 1949, según la información confidencial a la que ha tenido acceso el diario The Guardian y publicada días después de las filtraciones de Wikileaks sobre los abusos de los militares estadounidenses e iraquíes.

El objetivo de estas técnica era provocar en los prisioneros estados de inseguridad, desorientación, cansancio, ansiedad, terror y miedo. Tal es el grado de sofisticación de la enseñanza que en las clases se presentaba en el formato del programa informático PowerPoint.

Uno de los manuales, fechado en septiembre del 2005, aconseja que los presos sean desnudados antes de ser interrogados. «Desnudadles», indica, y añade: «Mantenerlos desnudos si no siguen las órdenes». También se recomienda vendarles los ojos. Otro manual, de abril del 2008, sugiere que los detenidos sean mantenidos en situaciones incómodas e intimidados, y subraya que la privación sensorial es legal si existen «razones operativas válidas».

Manuales más recientes insisten en que las vendas, orejeras y esposas son material indispensable en los interrogatorios, y añade que si bien se debe permitir a los prisioneros dormir ocho horas al día, no deben ser más de cuatro horas seguidas.

En noviembre, los abogados que representan a 100 iraquíes que fueron detenidos e interrogados por militares británicos entre el 2003 y el 2007, mostrarán ante un juez del Tribunal Supremo las evidencias de tortura sistemática y que alcanza a más detenidos. Entre las pruebas en su poder destacan 59 casos de prisioneros encapuchados, 11 sometidos a descargas eléctricas, 122 a privación de sonido, 52 a privación de sueño, 131 a privación de visión, 39 forzados a desnudarse y 18 a los que se les mantuvo despiertos con proyecciones de material pornográfico.