La orientación de las medidas para regular la inmigración ha abierto serias disputas en el interior del Gobierno alemán, más acusadas tras la afirmación realizada por Angela Merkel en el sentido de que el multiculturalismo fracasó. La discrepancia más grave la protagonizan el ministro del Interior, el conservador de Maizière, y el titular de Economía, el liberal Rainer Brüderle, partidario de introducir un sistema de puntos para los trabajadores inmigrantes cualificados.
Brüderle pretende que se acometa una rebaja del salario bruto anual mínimo de los empleados extranjeros cualificados, de los actuales 66.000 euros a 40.000, para permitir la llegada de nuevos trabajadores con derecho a permanecer legalmente en Alemania. Su colega se opone por considerar que la medida beneficia a los empresarios a costa de reducir los salarios.
Maizière, en cambio, saludó la idea de reconocer las titulaciones de miles de inmigrantes que ya viven en Alemania, planteada por la ministra de Educación, la cristianodemócrata Annette Schavan, que beneficiaría a unos 300.000 extranjeros. El Ministerio de Economía estima que el país precisa 36.000 ingenieros y 66.000 informáticos, y que la falta de mano de obra cualificada provocó pérdidas en el 2009 de 15 millones de euros.
Según Efe, el creciente debate sobre la integración de los inmigrantes en la sociedad alemana enfrenta desde hace semanas a los tres partidos de la coalición de Gobierno en Berlín, la Unión Democristiana (CDU), su «hermana» en Baviera, la Unión Socialcristiana (CSU), y el Partido Liberal (FDP). Las fricciones se han agudizado tras la publicación del libro Alemania se desintegra , del ex político socialdemócrata y ex miembro del Bundesbank Thilo Sarrazin.
El presidente de la CSU y primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, propuso el viernes rechazar la llegada de «inmigrantes de otros ámbitos culturales» y estimó que «Alemania no debe convertirse en el asistente social del mundo».
Con anterioridad, el presidente del país, Christian Wulff, había dicho que el islam forma parte de la cultura alemana. En una visita que hizo ayer Turquía, Wulff dijo que los turcos siguen siendo bienvenidos en Alemania a condición de que se integren.