El Gobierno pagará a los guerrilleros delatores cerca de cuatro millones de euros por la información
25 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Unas botas con el sistema de posicionamiento global, GPS, fueron la principal arma que utilizó la inteligencia militar de Colombia para rastrear y abatir al líder de las FARC, Víctor Julio Suárez Rojas, alias Mono Jojoy .
El ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, relató que las fuerzas militares conocían que Jojoy sufría desde hace muchos años de diabetes, que le ocasionaba, entre otras molestias, llagas en los pies y no le permitían usar las botas plásticas habituales en la selva.
«En una de las comunicaciones interceptadas escuchamos que pedían un calzado especial para Jojoy. Pusimos un GPS en unas botas y logramos interceptar el suministro y cambiarlo. Cuando empezó a usar los zapatos recibimos las señales que nos llevaron a detectar su posición», añadió. Manifestó que Jojoy murió durante el bombardeo y que su cadáver fue identificado porque llevaba un reloj Rolex y las pastillas contra la diabetes que tenía en un bolsillo.
Rivera reveló que en el campamento se encontraron 20 ordenadores portátiles, 69 memorias USB y tres discos duros, que afirmó, «deben tener importantísima información».
El comandante de la Armada, vicealmirante Álvaro Echandía, afirmó que se sigue combatiendo en la zona. «El primer anillo de seguridad que custodiaba a Jojoy estaba compuesto por 24 hombres; el segundo, que se encontraba a 100 metros, lo componían 90 hombres; y el tercero, a unos 500 metros, tenía otros 500 guerrilleros. A todos estos los estamos persiguiendo por la selva». Añadió que se pagará a los delatores la recompensa de cerca de cuatro millones de euros que se ofrecía.
Siete toneladas de explosivos
El Ministerio de Defensa difundió un vídeo con imágenes del bombardeo y las fotografías que dan cuenta de los fuertes estragos que produjeron las siete toneladas de explosivos que se lanzaron contra el campamento, en la selva de La Macarena.
El ministro Rivera manifestó que está identificado el cadáver de Suárez. Por su parte, el director de Medicina Legal, Juan Isaac, dijo que el avanzado estado de descomposición de los seis cadáveres de los insurgentes que murieron junto al jefe militar de las FARC, tres hombres y tres mujeres, ha dificultado su identificación.
Una mujer, Jenny Suárez, de 25 años, se presentó en la morgue a reclamar el cuerpo de Jojoy. Esta colombiana aseguró no ser pariente del guerrillero, pero relató que lo conoció en uno de los viajes que hizo por tierra a Ecuador y que se tenían gran afecto. Añadió que las FARC la apoyaban económicamente en sus estudios en Guayaquil y militaba en el Frente Revolucionario de Izquierda Universitario de Ecuador.
La guerrilla colombiana afirmó ayer que sigue «reclamando una oportunidad para la paz, no para la rendición», en su primer pronunciamiento tras la muerte del jefe militar. El órgano de difusión de las FARC, la revista Resistencia, también acusa a la fuerzas de seguridad del Estado de usar «bombas de racimo». Al contrario que otras veces, la comunicación no está firmada por el Secretariado de las FARC ni tiene lugar de emisión.