Implican al arzobispo de Nápoles en la red de corrupción que hizo caer a un ministro

María Signo ROMA/LA VOZ.

INTERNACIONAL

La Fiscalía investiga la venta de una casa de la Iglesia y la cesión de un piso a dos altos cargos de Berlusconi.

22 jun 2010 . Actualizado a las 03:25 h.

El escándalo sobre la corrupción en la organización de grandes eventos en Italia, que ya hizo dimitir a un ministro del Gobierno de Silvio Berlusconi, salpica ahora también al Vaticano, que se ve involucrado en la supuesta trama de intercambio de favores y concesiones de obras en la figura del cardenal Crescenzio Sepe, actual arzobispo de Nápoles. Además de a él, los fiscales de Perugia investigan también al ex ministro de Infraestructuras Pietro Lunardi, a ambos por un posible delito de corrupción en una gigantesca red de prebendas millonarias a cambio de contratos para obras públicas.

El arzobispo de Nápoles fue prefecto de Propaganda Fide, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, desde el 2001 al 2006, cuando el papa Benedicto XVI lo relevó del puesto. Esta congregación vaticana posee un ingente patrimonio inmobiliario en Italia, con unos dos mil pisos que producen rentas por valor de 56 millones de euros al año.

La gestión comprende también edificios considerados «extraterritoriales», es decir, del Estado vaticano. Uno de ellos es la sede de la congregación en la plaza de España, en cuya reestructuración, encargada al constructor Anemone en el 2005, los fiscales temen que se hayan cometido irregularidades, al haber recibido subvenciones por valor de dos millones y medio de euros del Estado italiano.

También quieren aclarar la venta de una casa a bajo precio al ya ex ministro Pietro Lunardi, así como la posible cesión irregular de un piso al jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso, también él investigado. En todas estas operaciones aparece de por medio el constructor Diego Anemone, personaje principal de la investigación sobre la trama de corrupción en torno a la organización de grandes eventos.

Red de intercambio de favores

La Fiscalía sospecha de la existencia de una red de intercambio de favores, ya que el nombre del cardenal Sepe aparece en numerosas ocasiones en las declaraciones de varios investigados y podría estar preparando la rogatoria al Vaticano para poder investigar la actividad de la congregación Propaganda Fide entre el 2004 y el 2006.

Monseñor Sepe negó ayer las acusaciones de corrupción asegurando que actuó siempre con el único objetivo de procurar el bien de la Iglesia y contando siempre con la aprobación del Vaticano. Aunque posee pasaporte diplomático, se mostró dispuesto a colaborar con la Justicia italiana: «He hecho todo con las cuentas puntualmente aprobadas por la Prefectura para los Asuntos Económicos y por la Secretaría de Estado», explicó.